A partir de esta semana, adquirir vaporizadores en Australia se ha convertido en un desafío mayor debido a la implementación de estrictas leyes antivapeo. Estas normativas limitan la venta de vaporizadores con nicotina exclusivamente a las farmacias, donde los consumidores deberán presentar una receta médica para poder adquirirlos. Además, la variedad de sabores disponibles se reduce a solo tres opciones: menta, mentol y tabaco.
Estas medidas, consideradas como pioneras a nivel mundial por el gobierno australiano, buscan eliminar la comercialización de vaporizadores en tiendas, estaciones de servicio y otros pequeños comercios. La prohibición también abarca los dispositivos desechables, siguiendo la tendencia de varios países que ya han adoptado restricciones similares.
El ministro de Salud, Mark Butler, destacó la importancia de estas leyes, señalando que representan un avance significativo y duradero para la salud de los jóvenes australianos. Sin embargo, a partir de octubre, las restricciones se flexibilizarán, permitiendo a los adultos comprar vaporizadores en farmacias sin necesidad de receta médica, aunque estos dispositivos podrían escasear debido a la negativa de algunas cadenas farmacéuticas a almacenarlos.
Anthony Tassone, vicepresidente nacional del Gremio de Farmacia de Australia, afirmó que las farmacias comunitarias no están dispuestas a suministrar productos potencialmente dañinos y adictivos sin una prescripción médica, reflejando la preocupación por la salud pública.
PROTECCIÓN DE LA POBLACIÓN JOVEN
El Partido de los Verdes de Australia logró negociar enmiendas para permitir la compra de vaporizadores sin receta por parte de adultos, argumentando que la prohibición y criminalización del vapeo no son efectivas. A pesar de que la posesión personal de vaporizadores no constituye un delito, la venta e importación en grandes cantidades sí acarreará severas multas.
Algunos expertos temen que estas leyes puedan fomentar la creación de un mercado negro similar al existente para los cigarrillos en Australia, país conocido por sus elevados impuestos sobre el tabaco. Estos temores incluyen la posibilidad de que los jóvenes, excluidos del mercado legal de vaporizadores, recurran nuevamente al consumo de cigarrillos para satisfacer su necesidad de nicotina.
En un contexto internacional, otros países también enfrentan el desafío del creciente uso de vaporizadores entre los jóvenes. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó recientemente productos de cigarrillos electrónicos sin sabor a tabaco, generando críticas por parte de pediatras y grupos antitabaco. La FDA, en colaboración con el Departamento de Justicia, ha formado un grupo de trabajo para combatir la venta y distribución ilegal de cigarrillos electrónicos.
Australia se posiciona así a la vanguardia de la regulación de vaporizadores, en un esfuerzo por proteger a su población joven de los riesgos asociados al uso de nicotina.
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