La acción de vapear se presenta como un método de consumo de nicotina que es significativamente más seguro que fumar, con una afirmación que sugiere que es un 95 por ciento menos dañino para la salud. Esta declaración ha sido ampliamente promovida no solo por productores de cigarrillos electrónicos, sino también respaldada por fuentes gubernamentales de autoridad.
Sin embargo, el Dr. Mike McKean, quien se desempeña como vicepresidente de políticas en el Royal College of Paediatrics and Child Health, critica la divulgación de esta cifra. En una entrevista reciente con la BBC, McKean advierte que la promoción de la idea de que vapear es considerablemente más seguro que fumar ha tenido consecuencias negativas, especialmente entre los jóvenes, quienes podrían verse tentados a probar el vapeo y volverse adictos a la nicotina a una edad temprana.
McKean no niega directamente la precisión del dato del «95 por ciento», sino que plantea preocupaciones sobre su comunicación al público. Argumenta que la manera en que se ha difundido esta información ha contribuido al aumento del consumo de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes, según comunicó la BBC.
El origen de esta cifra se remonta a un panel de expertos que en 2014 evaluó diversos productos de administración de nicotina, como cigarros, pipas, parches, en comparación con los cigarrillos tradicionales.
INFLUENCIA EN LOS JÓVENES
A pesar de las críticas, la Oficina para la Mejora y las Disparidades de la Salud del Gobierno del Reino Unido reafirmó recientemente su apoyo a la cifra del 95 por ciento. Esta conclusión se basa en una exhaustiva revisión de evidencia que sugiere que el vapeo es considerablemente menos dañino que fumar, aunque no exento de riesgos.
La discusión acerca de la difusión de estos datos es compleja, ya que algunos sostienen que es fundamental comunicar la realidad sobre la menor peligrosidad relativa del vapeo en contraposición al hábito de fumar. Sin embargo, otros, como McKean, plantean preocupaciones sobre cómo esta información puede influir en el comportamiento de los jóvenes.
Es importante tener en cuenta que, aunque el vapeo puede ser menos dañino que fumar en términos generales, sigue siendo un hábito que conlleva riesgos para la salud. Por lo tanto, se debe comunicar la información de manera clara y equilibrada, especialmente cuando se quiere proteger a los jóvenes de los peligros del consumo de nicotina.
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