Un estudio de Rutgers Health publicado en JAMA Network Open señala que la mayoría de los adultos que utilizan bolsas de nicotina tienen antecedentes de consumo de tabaco y podrían estar recurriendo a estos productos como una alternativa frente a formas más dañinas de suministro de nicotina. Se trata de la primera estimación nacional sobre el uso diario de este producto en Estados Unidos.
El interés por las bolsas de nicotina surge en un contexto de caída en las ventas de cigarrillos. Empresas como Philip Morris y British American Tobacco han impulsado marcas como Zyn y Velo, que figuran entre los pocos segmentos con crecimiento dentro de la industria.
En enero de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó la comercialización de Zyn, convirtiéndose en la primera bolsa de nicotina con ese aval. No obstante, la agencia ha dejado claro que estos productos no pueden presentarse como tratamientos para dejar de fumar, a diferencia de parches o chicles con nicotina aprobados con fines terapéuticos.
RESULTADOS DEL ESTUDIO
El equipo dirigido por Cristine D. Delnevo, del Instituto Rutgers para Estudios de Nicotina y Tabaco, analizó datos del Suplemento de Uso de Tabaco 2022-2023, elaborado por la Oficina del Censo de EE. UU. con más de 110.000 adultos encuestados. El objetivo fue establecer una línea de base para observar la evolución en el uso de bolsas de nicotina.
Los resultados muestran que su consumo es todavía limitado: apenas un 2,5% de hombres blancos no hispanos declaró haberlas usado, mientras que entre personas sin experiencia previa con tabaco, el uso fue prácticamente nulo. La prevalencia más alta se encontró en adultos que habían dejado recientemente cigarrillos u otros productos de nicotina, lo que sugiere que las bolsas podrían estar desempeñando un papel en ese cambio de hábitos.
INCERTIDUMBRE Y RIESGOS
Aunque la nicotina no está catalogada como carcinógena, sí es altamente adictiva y puede afectar la salud cardiovascular, lo que mantiene abierto el debate sobre los posibles efectos a largo plazo de estas bolsas orales.
Además, estudios recientes advierten sobre un incremento en su uso entre adolescentes. La Encuesta Nacional de Tabaco Juvenil de 2024 reveló que un 1,8% de estudiantes de secundaria y preparatoria en EE. UU. declaró consumirlas, frente al 1,1% en 2022.
Investigadores de Rutgers subrayan que es necesario dar seguimiento a este mercado para evitar una expansión desregulada, como ocurrió con los cigarrillos electrónicos. Según Delnevo, el consumo entre adultos con historial de tabaquismo podría representar un cambio hacia productos de menor riesgo, pero el uso en personas sin experiencia previa con nicotina no está justificado.
Mary Hrywna, coautora del estudio y profesora de la Escuela de Salud Pública de Rutgers, destacó que conocer los patrones de uso es clave para orientar futuras políticas. “Necesitamos entender mejor quién los utiliza y de qué manera”, señaló.
y luego