Universidad Metropolitana de Manchester ha elaborado un estudio aún sin publicar que ha generado una ola de alarmismo en los medios británicos, sugiriendo que el vapeo podría ser igual de dañino que fumar cigarrillos. Varios periódicos han difundido esta información, incluido el Mirror, el Daily Mail y el New York Post, provocando una fuerte reacción de expertos en salud pública y reducción de daños.
El investigador principal del estudio, el Dr. Maxime Boidin, declaró que los riesgos del vapeo no difieren de los del tabaquismo. “Muchas personas estarán horrorizadas al saber la verdad”, afirmó en declaraciones recogidas por los medios. Sin embargo, su trabajo no ha sido revisado por pares ni publicado oficialmente, lo que ha llevado a críticas sobre la validez de sus conclusiones.
CRÍTICAS DESDE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA
Clive Bates, de Counterfactual Consulting, calificó el informe como un ejemplo extremo de desinformación. En una carta dirigida al Dr. Boidin, expresó su preocupación por la falta de pruebas que respalden sus afirmaciones. Según Bates, la comparación entre vapear y fumar carece de fundamentos sólidos y puede contribuir a la desinformación del público.
El profesor Michael Siegel, experto en salud pública de la Universidad de Tufts, también se sumó a las críticas. En su blog, describió el estudio como “fatalmente defectuoso”, señalando que no se había comprobado si los participantes vapeadores eran exfumadores, un factor crucial para interpretar los resultados. A su juicio, la metodología empleada deja muchas dudas sobre la fiabilidad del estudio.
PELIGROS DEL ALARMISMO MEDIÁTICO
El profesor Riccardo Polosa, especialista en medicina interna de la Universidad de Catania, destacó que múltiples estudios revisados por pares han demostrado que el vapeo es significativamente menos dañino que el tabaco. Aunque no exento de riesgos, su impacto en la salud es menor en comparación con el cigarrillo convencional.
Polosa advirtió que la difusión de estudios incompletos o mal interpretados puede reforzar creencias erróneas y disuadir a los fumadores de cambiar a alternativas menos nocivas. Según encuestas recientes, una gran parte de la población ya percibe el vapeo como igual o más peligroso que fumar, lo que podría tener consecuencias negativas en la lucha contra el tabaquismo.
Los expertos coinciden en que los medios tienen una responsabilidad clave en la forma en que presentan la información sobre salud pública. Informar sobre estudios no publicados sin la debida verificación científica puede contribuir a la desinformación y generar pánico innecesario entre la población.
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