El primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak, se ha visto obligado a replantearse la política de restricción de los vaporizadores desechables por parte de varias asociaciones y organismos del propio sector. Además, varios expertos señalan que la misma política ha sido “en vano” en Australia, según informa Express. Rishi Sunat ha recibido asesoramiento indicando que la restricción de los vaporizadores no ha funcionado, y le aconsejaban aprender sobre los errores del gobierno australiano.
Un estudio reciente llevado a cabo en Australia ha arrojado resultados alarmantes en relación con el consumo de vaporizadores entre los jóvenes. A pesar de la prohibición de importar vaporizadores desechables, se ha descubierto que una proporción significativa de adolescentes entre 12 y 17 años ha utilizado estos productos en el último mes. Asimismo, se estima que el 90% de los vaporizadores en circulación en Australia provienen del mercado ilícito.
EL MERCADO NEGRO ESTÁ LATENTE EN LA SOCIEDAD
El director ejecutivo de la Asociación Australiana de Tiendas de Conveniencia, Theo Foukkare, comentó sobre la situación, señalando que aunque la prohibición pareciera ser una medida efectiva en teoría, la realidad muestra una imagen diferente. Según Foukkare, las personas utilizan comúnmente vaporizadores desechables adquiridos en el mercado negro en lugares públicos, lo que sugiere que la prohibición no ha logrado detener el acceso a estos productos.
Foukkare advierte que la prohibición simplemente conlleva un aumento en los costos y una mayor adquisición de vaporizadores de calidad inferior en el mercado negro. En lugar de prohibiciones, Foukkare aboga por una regulación más estricta que garantice que los vaporizadores se fabriquen según estándares adecuados y se vendan únicamente a adultos mayores de 18 años, similar a la regulación existente para el alcohol y el tabaco.
En una declaración dirigida a las autoridades, Foukkare hace un llamado a reconsiderar la prohibición, sugiriendo que se aprenda de los errores observados en Australia y se adopten enfoques más efectivos para abordar el problema del consumo de vaporizadores entre los jóvenes.
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