El mercado estadounidense de productos de tabaco y nicotina atraviesa una transformación marcada por la aparición de alternativas sin combustión, como los cigarrillos electrónicos y las bolsas de nicotina. Estas innovaciones reducen de manera considerable los riesgos asociados al consumo de tabaco tradicional, que continúa siendo responsable de cerca de 480.000 muertes al año en Estados Unidos, principalmente por cáncer, enfermedades cardiovasculares y problemas respiratorios. A pesar de ello, la transición hacia productos de menor riesgo enfrenta obstáculos regulatorios y políticos.
En el país, 38 millones de personas siguen fumando. Al mismo tiempo, alrededor de 25 millones de adultos han adoptado el vapeo, y el consumo de nicotina mediante nuevas modalidades continúa creciendo. Sin embargo, el marco normativo impulsado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha quedado rezagado frente a la expansión del mercado.
REDUCCIÓN DE DAÑOS Y DEBATE CIENTÍFICO
Las investigaciones muestran que la nicotina en sí no es la causa principal de los efectos adversos del tabaquismo, sino la inhalación de compuestos tóxicos generados por la combustión. Los productos sin humo, aunque no exentos de riesgos, representan un nivel de peligro mucho menor que los cigarrillos. Estudios clínicos han confirmado que los cigarrillos electrónicos ayudan a muchos fumadores a abandonar el tabaco convencional y que, en la práctica, estos productos desplazan el consumo de cigarrillos en lugar de fomentarlo.
También se ha documentado que, aunque algunos adolescentes usan cigarrillos electrónicos, la mayoría de los consumidores de estos productos son adultos. Por cada joven de entre 12 y 17 años que vapea, hay 15 adultos que lo hacen. La carga principal de la enfermedad vinculada al tabaquismo se concentra en los fumadores adultos actuales, quienes se beneficiarían de alternativas menos dañinas.
UN MERCADO FRAGMENTADO
El sector del vapeo en EE. UU. se organiza en tres grandes grupos:
- Productos ilícitos: representan cerca del 69% del mercado. Son desechables importados en su mayoría desde China, vendidos fuera de regulación oficial y distribuidos mediante canales informales.
- Productos en revisión: comprenden alrededor del 17% del mercado. Están sujetos a procesos de evaluación por parte de la FDA, aunque muchos llevan años en espera de resolución, pese a que la ley exige un plazo de 180 días para responder solicitudes.
- Productos autorizados: constituyen apenas el 14% del mercado. Hasta julio de 2025, solo 39 productos de vapeo cuentan con autorización, principalmente en variantes de tabaco o mentol.
La falta de autorización para líquidos saborizados y dispositivos recargables, que son los preferidos por los consumidores, ha fortalecido el mercado ilegal. Esto ha generado un escenario en el que la mayoría de los productos más seguros se comercializan sin aval oficial, mientras que los más dañinos, como los cigarrillos tradicionales, gozan de un acceso más sencillo y de un número mucho mayor de autorizaciones.
CONTRASTE CON OTROS PAÍSES
En contraste con Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido han adoptado esquemas regulatorios basados en notificación y estándares técnicos. En Reino Unido, por ejemplo, más de 38.000 productos de vapeo se encuentran registrados en la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios, lo que ha permitido un control más ordenado del mercado.
La situación en Estados Unidos plantea un dilema: mientras la innovación tecnológica abre la posibilidad de reducir drásticamente los daños del tabaquismo, la falta de una estrategia regulatoria coherente mantiene el mercado en un estado de descontrol, con consecuencias tanto para la salud pública como para la economía formal.
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