La incertidumbre rodea el futuro de la regulación de productos de nicotina en los Estados Unidos, su mercado más grande, ahora que Donald Trump se encamina hacia su segundo mandato como presidente. Tamarind Intelligence, dedicada a analizar tendencias regulatorias y políticas en la industria, advierte que el carácter impredecible de Trump plantea dificultades para hacer pronósticos. Aunque las posturas de Trump hacia productos de nicotina son en cierta medida predecibles, dada su conocida aversión personal (y de la Primera Dama) hacia el tabaco, el estilo impulsivo del presidente número 47 —centrado en la táctica antes que en la estrategia— hace incierto cómo abordará estos temas.
¿ALIADO O ADVERSARIO DE LA INDUSTRIA DE LA NICOTINA?
Una administración Trump podría ser moderadamente favorable para la industria de nuevos productos de nicotina. Aunque Trump inicialmente fue crítico con el uso de vapeo, más tarde suavizó su posición y revocó algunas de las restricciones que había considerado imponer. De hecho, durante su primer mandato mantuvo reuniones con la industria del tabaco y del vapeo y recibió apoyo de algunos de sus miembros en campaña. En línea con su enfoque populista, Trump probablemente evitaría imponer aumentos de impuestos a nivel federal o apoyar la prohibición del mentol o la reducción obligatoria de nicotina. Aunque la prevención del consumo en menores sigue siendo una prioridad bipartidista, el tema no es central en la agenda de muchos votantes de Trump, lo que podría reducir la presión en torno a regulaciones más estrictas sobre el uso de productos de nicotina.
LA DESREGULACIÓN Y EL PROTECCIONISMO
Más allá de políticas específicas sobre productos de nicotina, la administración Trump podría impactar de forma indirecta, pero profunda, al favorecer políticas de desregulación, proteccionismo y reducción del poder de las agencias gubernamentales. Es probable que la administración adopte un enfoque proteccionista en el comercio exterior, con un fuerte foco en China y, posiblemente, aranceles de importación más altos. Aunque los productos de vapeo y otros de nicotina no sean el objetivo principal, podrían verse afectados por cualquier medida que abarque múltiples industrias o sectores.
Una política de mayores restricciones al comercio exterior podría beneficiar a las marcas locales de productos de nicotina si las importaciones chinas resultan menos accesibles o más costosas. No obstante, algunas empresas chinas podrían eludir los aranceles trasladando sus operaciones a otros países. A nivel local, el aumento de precios o la escasez de productos podrían reducir el interés de los consumidores, y el mercado ilícito podría florecer como resultado.
RESTRICCIONES SECTORIALES
La administración Trump podría optar por un modelo de desregulación en varios sectores, apoyando a las empresas mediante la reducción de burocracia y permitiendo un mayor acceso de líderes empresariales a la Casa Blanca. Esto podría traducirse en un recorte significativo de los presupuestos y el alcance de algunas agencias federales, especialmente en áreas de salud pública y regulación sanitaria. Sin embargo, es probable que agencias como la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reciban más fondos y atribuciones, ya que sus labores de vigilancia se concentran principalmente en fronteras marítimas, más fáciles de controlar.
Por otro lado, Trump podría priorizar una reestructuración de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) mediante la politización de los nombramientos en puestos clave. De ser así, los nombramientos presidenciales en la FDA podrían reflejar directamente las preferencias de la Casa Blanca, y así favorecer el acceso a los mercados de productos de tabaco o nicotina de manera más ágil. En este contexto, el proceso de solicitudes de productos de tabaco precomercializados (PMTA) podría simplificarse y acelerarse, o incluso dar paso a un modelo de comercialización como el del Reino Unido, en el que los productos pueden salir al mercado si cumplen ciertos criterios sin necesidad de aprobación previa.
IMPACTO EN OTRAS AGENCIAS DE SALUD
La política de Trump también podría redibujar el papel de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), influyendo en el enfoque general hacia la salud pública en EE. UU. Esto podría afectar las políticas indirectamente relacionadas con los productos de nicotina. Adicionalmente, la conocida antipatía de Trump hacia la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría llevar a una nueva desvinculación de Estados Unidos del organismo, un movimiento que ya realizó en su primer mandato.
Una variable adicional en este escenario es la posible participación de Robert F. Kennedy Jr., una figura con una postura polémica en temas de salud pública. Kennedy, conocido por sus visiones críticas hacia agencias regulatorias y su liderazgo en la organización Children’s Health Defense, podría desempeñar un rol destacado en políticas sanitarias en la Casa Blanca. Aunque la regulación de productos de nicotina no es uno de sus enfoques principales, su escepticismo hacia la FDA podría traducirse en un impulso para reformas dentro de la agencia que impacten en la industria.
La regulación de los productos de nicotina en EE. UU. bajo una segunda administración de Trump se anticipa compleja e incierta. Con políticas orientadas al proteccionismo y la desregulación, el gobierno podría facilitar el acceso de algunos productos de tabaco y nicotina al mercado estadounidense, pero también abriría espacio para una competencia intensa y potenciales alzas de precios. La posible influencia de figuras como Robert F. Kennedy Jr. y una creciente politización de los nombramientos en la FDA y otras agencias sanitarias podrían traer cambios en la regulación de productos de vapeo y nicotina, con implicaciones inciertas tanto para la industria como para la salud pública.
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