El gobierno de Nueva Zelanda ha anunciado una sorprendente reversión en sus políticas de salud pública al derogar una ley pionera que tenía como objetivo prohibir la venta de tabaco para las generaciones futuras. El gobierno anterior aprobó esta medida como parte de un ambicioso plan para combatir el tabaquismo en el país, y estaba programada para entrar en vigor a partir de julio.
La legislación revocada, que fue respaldada por el gobierno anterior, tenía como objetivo prohibir la venta de tabaco a aquellos nacidos a partir del 1 de enero de 2009, además de reducir el contenido de nicotina en los productos de tabaco y disminuir el número de minoristas autorizados para vender tabaco. Sin embargo, el nuevo gobierno de coalición ha decidido desechar estos planes, lo que significa que no requerirá comentarios públicos para tomar esta medida, según informa Reuters.
El Ministro Adjunto de Salud, Casey Costello, ha declarado que si bien el gobierno sigue comprometido con la reducción del tabaquismo, buscará implementar un enfoque diferente. «Pronto llevaré un paquete de medidas al gabinete para aumentar las herramientas disponibles para ayudar a las personas a dejar de fumar», afirmó Costello.
CAMBIO SIGNIFICATIVO
Esta decisión ha generado críticas y preocupaciones, especialmente entre las poblaciones maoríes y pasifika, que presentan tasas de tabaquismo más altas que el promedio nacional. Janet Hoek, investigadora de la Universidad de Otago, ha expresado su descontento, argumentando que la derogación va en contra de sólidas pruebas científicas y pasa por alto medidas ampliamente respaldadas por líderes maoríes, lo que podría perpetuar las desigualdades en salud.
«Los ensayos clínicos a gran escala y los estudios de modelos muestran que la legislación habría aumentado rápidamente las tasas de abandono del hábito de fumar entre los fumadores y habría hecho mucho más difícil que los jóvenes comenzaran a fumar», afirmó Hoek.
Esta decisión marca un cambio significativo en la estrategia gubernamental para abordar el tabaquismo en Nueva Zelanda y ha generado un intenso debate sobre el enfoque más efectivo para reducir el consumo de tabaco y sus impactos en la salud pública.
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