Una reciente investigación realizada por ACVODA, una asociación holandesa de vapeo, ha revelado que las restricciones impuestas por el gobierno en cuanto a las ventas en línea y los sabores de cigarrillos electrónicos han tenido efectos no previstos, afectando principalmente a los usuarios adultos y no alcanzando los objetivos iniciales de la medida.
De acuerdo con la encuesta realizada entre vapeadores, cuyo promedio de edad es de 52 años, se ha encontrado que la prohibición de los sabores en los Países Bajos ha llevado a que el 80% de los usuarios opte por comprar sus productos en otros países cercanos, donde estas restricciones no están vigentes. En lugar de disminuir el consumo, la medida ha provocado que los consumidores busquen alternativas fuera del país.
ACVODA ha destacado que esta no era la intención de la política gubernamental, la cual, en su opinión, está fallando en su propósito. El grupo sugiere que una regulación más equilibrada, que permita una variedad de sabores bajo ciertas condiciones, podría ser una solución más efectiva para mantener a los adultos dentro del mercado regulado sin empujarlos a comprar fuera del país.
El estudio también subraya que la prohibición de sabores no ha cambiado de manera significativa los hábitos de consumo de los vapeadores. De hecho, más del 80% de los encuestados han eludido las restricciones: el 50% compra en el extranjero y un 30% sigue adquiriendo productos en línea o a través de redes sociales, aprovechando la falta de controles estrictos. Solo un 2% de los vapeadores ha cambiado al sabor de tabaco, que es el único permitido en el país, mientras que cerca del 10% ha vuelto al consumo de cigarrillos tradicionales, un resultado que la política buscaba precisamente evitar.
CONSECUENTAS NEGATIVAS
Las autoridades holandesas, incluidas instituciones como el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM), ya habían advertido sobre las posibles consecuencias negativas de esta prohibición, pero el gobierno optó por seguir adelante, limitando los ingredientes permitidos en los cigarrillos electrónicos a solo 16. Esto ha complicado aún más la posibilidad de que los vapeadores encuentren alternativas seguras y menos dañinas al tabaco.
Según ACVODA, la prohibición ha tenido el efecto contrario al esperado. Al reducir las opciones disponibles para los consumidores, el gobierno está, en opinión de muchos, dificultando el acceso a productos que anteriormente habían ayudado a los usuarios a dejar de fumar. De hecho, el 98% de los encuestados afirmó haber fumado cigarrillos antes de pasarse al vapeo, y ahora sienten que las restricciones dificultan su acceso a una alternativa menos dañina.
A pesar de las críticas, no parece que la política vaya a cambiar en el corto plazo. Solo un pequeño porcentaje de vapeadores (2,5%) planea dejar el cigarrillo electrónico en el futuro cercano, mientras que casi la mitad de los encuestados (46%) no tiene intención de abandonarlo. Estos usuarios consideran que el gobierno está poniendo trabas innecesarias a un producto que les ha ayudado a dejar el tabaco y mantener un consumo controlado de nicotina.
La investigación concluye que las políticas actuales, lejos de promover la salud pública, están llevando a un aumento en el consumo de cigarrillos tradicionales, un escenario que las restricciones sobre el vapeo pretendían evitar.
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