La Agencia Francesa para la Alimentación, el Medio Ambiente y la Salud y Seguridad Ocupacional (ANSES) publicó un informe de evaluación de riesgos sobre los cigarrillos electrónicos en el que compara estos dispositivos con el tabaco combustible y examina las principales lagunas de conocimiento científico.
El documento señala que los cigarrillos electrónicos probablemente implican menos riesgos que el consumo de tabaco tradicional. No obstante, advierte que persisten incertidumbres relevantes, entre ellas la falta de estudios a largo plazo, la diversidad de dispositivos y líquidos disponibles en el mercado y la dificultad de separar los efectos del vapeo de los antecedentes de tabaquismo en los usuarios.
El informe sitúa estas limitaciones como un punto de partida para nuevas investigaciones. La expansión del uso de sistemas electrónicos de administración de nicotina en distintos grupos de población, indica, requiere un avance paralelo en la evidencia científica.
Diferenciar la nicotina de la combustión
Uno de los ejes del debate científico es la distinción entre la nicotina y los compuestos que se generan al quemar tabaco. La combustión produce miles de sustancias, incluidas partículas y compuestos asociados a enfermedades pulmonares, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer.
La nicotina, por su parte, actúa sobre los receptores nicotínicos de acetilcolina y modula procesos como la liberación de dopamina, el metabolismo celular y la actividad inflamatoria. Investigaciones recientes en modelos animales, como el estudio publicado en julio de 2025 en la revista Advanced Science por Jia y colaboradores, analizaron la exposición crónica a nicotina en ratones de edad avanzada y observaron cambios en rutas metabólicas vinculadas al envejecimiento junto con variaciones en el rendimiento motor. Los autores del trabajo subrayan que estos resultados no equivalen a considerar la sustancia inocua, sino que muestran que sus efectos biológicos no son idénticos a los derivados del humo del cigarrillo.
La diferenciación entre farmacología de la nicotina y toxicología de la combustión aparece como una condición necesaria para evaluar estrategias de reducción de daños.
Variables biológicas y diversidad de dispositivos
Los efectos de la nicotina dependen de factores como la dosis, la duración de la exposición, la vía de administración y la etapa del desarrollo en la que se produce el consumo. Estudios experimentales realizados en modelos animales indican que dosis bajas y altas pueden generar respuestas fisiológicas distintas, y que la administración inhalada no produce los mismos efectos que la oral o inyectable. También se han descrito diferencias en la respuesta entre adolescentes, adultos y personas mayores.
En el caso de los cigarrillos electrónicos, la variabilidad aumenta. Los dispositivos difieren en la temperatura de calentamiento, la composición química del aerosol y la concentración de nicotina. Esta heterogeneidad complica la comparación de resultados en estudios epidemiológicos, que a menudo no pueden controlar con precisión todas estas variables. Por ese motivo, los modelos preclínicos bajo condiciones controladas siguen utilizándose para analizar mecanismos causales antes de trasladar hipótesis a investigaciones en humanos.
Exposición durante el desarrollo y efectos
Otra área señalada como prioritaria es la exposición a la nicotina durante etapas críticas del desarrollo. Los receptores nicotínicos participan en procesos como la migración neuronal y la formación de circuitos cerebrales. La exposición durante el embarazo o la adolescencia se ha asociado en distintos estudios con cambios en funciones relacionadas con la conducta y la respuesta a recompensas.
Sin embargo, los datos específicos sobre los efectos a largo plazo del uso de cigarrillos electrónicos en estas etapas siguen siendo limitados. Investigaciones en curso exploran posibles alteraciones metabólicas persistentes y su eventual transmisión intergeneracional. La confirmación de estos efectos en humanos requiere estudios longitudinales que sigan a cohortes durante periodos prolongados, especialmente en poblaciones en edad reproductiva.
Impacto cardiovascular y estudios a largo plazo
El informe de ANSES recoge evidencias de efectos cardiovasculares a corto plazo asociados a la nicotina, como aumentos de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. En cambio, los efectos sostenidos en el tiempo continúan siendo objeto de estudio.
La nicotina influye en la actividad del sistema nervioso simpático, el tono vascular y procesos energéticos celulares. La respuesta del organismo a exposiciones crónicas e intermitentes, características del uso de cigarrillos electrónicos, podría diferir de las respuestas observadas en situaciones agudas.
Para abordar estas cuestiones, distintos equipos de investigación proponen estudios cardiovasculares prolongados en modelos validados, análisis integrales de marcadores metabólicos e inflamatorios y ensayos clínicos centrados en la farmacocinética de la nicotina y sus efectos sistémicos.
Inteligencia artificial y cooperación internacional
La diversidad de dispositivos, sabores y configuraciones representa un desafío adicional para la evaluación toxicológica. Ante esta complejidad, algunos grupos científicos están incorporando herramientas de aprendizaje automático para modelizar la formación de compuestos en aerosoles, predecir interacciones moleculares y analizar patrones de respuesta asociados a la dependencia.
El desarrollo de bases de datos que integren composición química, resultados toxicológicos, datos neuroconductuales e información poblacional requiere colaboración entre agencias reguladoras, instituciones sanitarias y centros de investigación de distintos países. Los estudios comparativos entre poblaciones pueden aportar información sobre el papel de factores genéticos y ambientales en los efectos de la nicotina.
El análisis conjunto de la evidencia disponible apunta a varias líneas de trabajo: separar los efectos propios de la nicotina de los derivados de la combustión, estandarizar modelos experimentales según dosis y vía de administración, impulsar estudios de desarrollo y seguimiento a largo plazo, aplicar herramientas predictivas basadas en inteligencia artificial y fortalecer el intercambio internacional de datos.
Los cigarrillos electrónicos son productos de incorporación reciente en comparación con el tabaco combustible, cuya investigación se ha extendido durante más de un siglo. Su uso se ha expandido con rapidez, mientras la evidencia científica continúa en construcción. El informe de ANSES sitúa este escenario como un campo abierto de estudio que requiere investigaciones coordinadas y de largo alcance para sustentar futuras decisiones regulatorias.
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