En línea con las medidas tomadas por el Reino Unido, Irlanda se prepara para implementar una prohibición sobre la venta, fabricación e importación de vapes desechables, según anunció el Ministro de Salud, Stephen Donnelly. Esta medida, que se espera sea aprobada pronto, tiene como objetivo reducir el acceso de los jóvenes a estos productos y abordar las preocupaciones medioambientales derivadas de la mala disposición de los vapes, que contienen productos químicos y baterías nocivas.
Adicionalmente, se ha cuestionado la eficacia de los vapes desechables, ya que suelen contener el nivel máximo legal de nicotina. Aunque se promueven como una herramienta para dejar de fumar, algunos expertos señalan que los productos con alto contenido de nicotina son más efectivos para reducir los antojos que aquellos con niveles más bajos, ayudando así a los fumadores a dejar el tabaco por completo.
El plan irlandés también incluirá restricciones sobre el embalaje, la exhibición en puntos de venta y el uso de sabores atractivos, siguiendo la prohibición ya vigente desde 2023 de vender productos de vapeo a menores de 18 años. El ministro Colm Burke ha defendido la gradualidad de estas medidas, comparándolas con la histórica prohibición de fumar en Irlanda, y subraya la necesidad de abordar el aumento del consumo de nicotina en el país. Sin embargo, algunos críticos apuntan a que el aumento en el uso de vapeadores ha contribuido a la caída en las tasas de tabaquismo, lo que pone en duda la efectividad de una prohibición total.
REPÚBLICA CHECA SIGUE EL MISMO CAMINO
Por su parte, la República Checa también está considerando nuevas restricciones. El Ministerio de Salud está trabajando en un decreto que prohibiría todos los sabores de vapeo, salvo el de tabaco, así como los edulcorantes y otros aditivos. Este movimiento ha causado preocupación entre expertos en salud pública, quienes señalan que las regulaciones deberían enfocarse más en los cigarrillos tradicionales, que son más perjudiciales, en lugar de limitar las alternativas más seguras como el vapeo.
Además, la industria del vapeo en el país ha expresado su preocupación, ya que la eliminación de sabores podría hacer invendibles los e-líquidos y dificultar la transición de los fumadores al vapeo. Estas restricciones llegan justo cuando se ha implementado un nuevo impuesto sobre los vapes, lo que ha sido percibido como una contradicción frente a la postura previa del gobierno, que promovía el vapeo como una herramienta para dejar de fumar. Se teme que estas medidas puedan hacer que los consumidores vuelvan al cigarrillo tradicional o recurran al mercado negro.
Actualmente, aproximadamente un millón de personas en la República Checa utiliza productos de vapeo, según la Cámara de Vapeo Electrónico (KEVAP), que sugiere que, en lugar de una prohibición, el gobierno debería centrarse en regular su acceso, especialmente para menores, mediante la venta en establecimientos con licencia.
LECCIONES DE LOS PAÍSES BAJOS
Los Países Bajos, que ya han implementado restricciones similares, son un ejemplo claro de los desafíos de estas políticas. Un reciente estudio de la asociación holandesa Acvoda reveló que, tras la prohibición de las ventas en línea y de los sabores en los productos de vapeo, muchos usuarios han recurrido a comprar sus productos en el extranjero. La prohibición, vigente desde enero de 2024, ha resultado ineficaz para reducir el acceso a los vapeadores, lo que refuerza la crítica de que estas restricciones solo fomentan la compra a través de mercados no regulados.
Finalmente, los datos globales indican que, lejos de reducir el consumo de productos de vapeo, estas prohibiciones están impulsando un mercado negro en crecimiento. Un ejemplo destacado es Australia, donde las ventas ilegales de vapes se han disparado tras la implementación de restricciones.
La creciente tendencia a regular el vapeo parece ignorar el hecho de que, en muchos casos, estos productos están ayudando a reducir las tasas de tabaquismo. Sin embargo, el enfoque punitivo hacia los vapeadores podría tener consecuencias no deseadas, como un aumento en el mercado negro y el regreso de muchos consumidores a los cigarrillos tradicionales.
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