El Ministerio de Sanidad ha presentado un proyecto de Real Decreto que busca regular las bolsas de nicotina en España. La propuesta, actualmente en fase de notificación ante la Unión Europea, contempla dos medidas principales: limitar la concentración de nicotina a un máximo de 0,99 miligramos por bolsa y prohibir todos los sabores, salvo el de tabaco.
El objetivo declarado del Ministerio es proteger a los menores del acceso a productos con nicotina. Sin embargo, organizaciones y estudios recientes advierten de posibles consecuencias no deseadas sobre los usuarios adultos.
Según una encuesta realizada por Dynata para la Fundación Tholos, dos de cada tres usuarios en España recurren a las bolsas de nicotina como método para reducir o abandonar el consumo de cigarrillos. Además, el 84% de los encuestados se muestra contrario a la prohibición propuesta.
El estudio también señala que el 90% de los usuarios considera los sabores distintos al tabaco como un elemento clave para no volver al cigarrillo convencional. Las variantes frutales y mentoladas son las más utilizadas, frente al sabor a tabaco, que muchos asocian con el hábito que buscan dejar atrás.
OBJECIONES ANTE LA PROPUESTA
Ante la posibilidad de que se implemente la normativa, un tercio de los usuarios afirma que volvería a fumar cigarrillos, y otro tercio declara que buscaría adquirir las bolsas por vías alternativas, como compras en línea o en otros países. Solo el 6% afirma que dejaría por completo la nicotina.
Algunos países de la Unión Europea —como Rumanía, Italia, Suecia, República Checa y Grecia— han emitido objeciones a la propuesta a través del sistema de información TRIS. En España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) también ha cuestionado la falta de respaldo empírico y el impacto que podría tener en el mercado legal.
La encuesta indica que una mayoría de los encuestados apoya otras vías de regulación, como el refuerzo de los controles de edad en los puntos de venta, sanciones a quienes vendan a menores y campañas educativas específicas.
La propuesta sigue en evaluación en el ámbito europeo, por ende, el debate continúa sobre cuál es la mejor forma de proteger a los menores sin restringir opciones utilizadas por adultos para abandonar el consumo de tabaco tradicional.
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