La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado un conjunto innovador de directrices clínicas con el objetivo de apoyar a los más de 750 millones de consumidores de tabaco en su esfuerzo por abandonar este hábito. Anunciadas el 2 de julio, estas directrices están diseñadas para asistir a más del 60% de los 1,3 millones de fumadores a nivel mundial que desean dejar de fumar.
La guía de la OMS propone una serie de estrategias comprensivas para dejar el tabaco, que incluyen apoyo conductual por parte de los proveedores de atención médica, intervenciones digitales y tratamientos farmacológicos. Entre los tratamientos recomendados se encuentran la vareniclina, la terapia de reemplazo de nicotina (TRN), el bupropión y la citisina, todos ellos reconocidos por su eficacia en ayudar a las personas a dejar de fumar.
El bupropión, un antidepresivo sin nicotina aprobado por la FDA, se utiliza ampliamente para apoyar a los fumadores en su intento de dejar el tabaco. Por su parte, la citisina actúa como agonista parcial de los receptores de acetilcolina nicotínicos, imitando la estructura y los efectos de la nicotina y la vareniclina, lo que ayuda a reducir el deseo de fumar y la severidad de los síntomas de abstinencia.
Además de los tratamientos farmacológicos, la OMS también recomienda diversos tipos de asesoramiento. Esto incluye sesiones individuales, grupales o telefónicas, así como intervenciones digitales a través de mensajes de texto, aplicaciones móviles y programas en línea.
Como complemento a estas estrategias, la Reducción de Daños por Tabaco (THR, por sus siglas en inglés) se presenta como una herramienta adicional que podría facilitar el proceso de dejar de fumar.
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