A medida que continúan las negociaciones en el Consejo Europeo sobre la revisión de la Directiva de Fiscalidad del Tabaco (TTD) de la Unión Europea, está surgiendo una tendencia clara: los Estados miembros quieren tener más control sobre sus propios niveles impositivos, según informa Tamarind Intelligence.
El objetivo histórico de alinear los precios del tabaco en todo el mercado único está siendo superado por un impulso para otorgar más poder fiscal a cada país, lo que podría cambiar de forma fundamental el propósito de la directiva.
La Directiva de Fiscalidad del Tabaco se ha convertido en parte de debates más amplios sobre los instrumentos presupuestarios de la UE, los objetivos de salud pública y la soberanía fiscal nacional.
IMPUESTOS ESPECIALES SOBRE EL TABACO
Por ejemplo, la propuesta de la Comisión Europea de introducir el Recurso Propio basado en los Impuestos Especiales sobre el Tabaco (TEDOR) implicaría que parte de los ingresos nacionales procedentes del tabaco se destinaran al presupuesto de la UE.
Sin embargo, los Estados miembros siguen mostrando cautela ante esta posibilidad. También quieren tomar sus propias decisiones sobre los productos de nicotina novedosos y sobre cómo la fiscalidad debería reflejar el riesgo comparativo entre diferentes categorías de productos.
Además, existen tensiones entre distintas instituciones. Por ejemplo, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) presentó recientemente su dictamen sobre la directiva. El CESE subrayó la importancia de alinear la fiscalidad con los principios de reducción de daños y cuestionó si el tipo mínimo inicialmente propuesto de 143€ por kilogramo para las bolsitas de nicotina reflejaba adecuadamente el riesgo comparativo.
CUESTIÓN POLÍTICA TEMPORAL
Cuando finalmente se alcance un acuerdo, es posible que la directiva se limite a establecer un marco con estándares básicos de fiscalidad. En lugar de intentar eliminar las diferencias entre los tipos impositivos de los Estados miembros, podría simplemente fijar algunos niveles mínimos para una amplia gama de productos de nicotina y dejar una gran flexibilidad en la aplicación nacional.
Queda por ver si este cambio de enfoque responde a una cuestión política temporal o a una transformación a largo plazo.
Lo que todo esto implica es que, incluso después de que entre en vigor una nueva Directiva de Fiscalidad del Tabaco, los países europeos podrían seguir teniendo tipos impositivos muy diferentes para los productos de nicotina novedosos.
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