Portugal es otro de nuestros países vecinos que tiene como objetivo endurecer la ley antitabaco. Por ello, avanza hacia una legislación más estricta en materia antitabaco, con la intención de crear un entorno más saludable y libre de humo para las futuras generaciones. La nueva propuesta, respaldada en el consejo de ministros, está enfocada en reducir el consumo de tabaco y proteger la salud pública.
El ministro de Sanidad portugués, Manuel Pizarro, destacó el pasado año que esta medida no está dirigida contra los fumadores ni los establecimientos, sino que busca promover la salud y combatir los hábitos de consumo, especialmente entre los jóvenes, adaptándose a los nuevos patrones de consumo.
El objetivo es implementar nuevas restricciones, prohibiendo prácticamente fumar en lugares cerrados, con excepción de aquellos establecimientos que ya cuenten con áreas específicas para fumadores hasta el 2030. Sin embargo, aeropuertos, estaciones y similares no estarán exentos de esta prohibición.
La normativa también abarca la prohibición de fumar en terrazas con cobertura, así como en las áreas cercanas a escuelas, hospitales y otros lugares públicos. Se impondrán restricciones a la venta de tabaco, prohibiendo su comercialización en lugares donde está prohibido fumar, como restaurantes y gasolineras. Además, se establecerán distancias mínimas para las máquinas expendedoras de tabaco con respecto a centros educativos.
La nueva ley también incluye medidas contra el tabaco calentado, prohibiendo la venta de productos con aromas y exigiendo advertencias sanitarias en los envases, en línea con las directrices europeas.
Según datos de la Encuesta Nacional de Salud de 2019, alrededor del 17% de la población portuguesa mayor de 15 años son fumadores. La propuesta de ley pasará por el Parlamento, donde el partido socialista tiene mayoría absoluta, para su aprobación final.
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