Durante más de diez años, el Reino Unido ha desarrollado políticas orientadas a reducir los efectos del tabaquismo mediante el uso de productos de nicotina que no implican combustión. Bajo este enfoque, las autoridades sanitarias han promovido alternativas al cigarrillo tradicional, entre ellas los cigarrillos electrónicos y el vapeo, con el objetivo de facilitar el abandono del tabaco entre los fumadores.
Nuevos datos indican que estas medidas continúan produciendo resultados. Sin embargo, al mismo tiempo, se intensifica en Europa y en el propio Reino Unido un debate regulatorio que plantea restricciones a estos productos.
Una investigación reciente de la Unidad de Investigación de Políticas en Adicciones del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención, con sede en el King’s College de Londres y el University College de Londres, analizó el impacto del programa gubernamental Swap to Stop, que ofrece dispositivos de vapeo gratuitos junto con apoyo conductual a personas que desean dejar de fumar.
El estudio, publicado en la revista científica Addiction, utilizó datos del Smoking Toolkit Study, una encuesta nacional que recoge entrevistas mensuales con adultos en Inglaterra. Los investigadores compararon el comportamiento de abandono del tabaco antes y después de la puesta en marcha del programa en diciembre de 2023.
Los resultados indican que, durante el año posterior al lanzamiento, unas 125.000 personas adicionales comenzaron a utilizar cigarrillos electrónicos como herramienta para dejar de fumar. El análisis también detectó un incremento de 1,5 puntos porcentuales en la proporción de fumadores que recurrieron al vapeo con este objetivo.
ENSAYOS CLÍNICOS
La profesora Leonie Brose, investigadora del King’s College de Londres y autora principal del estudio, señaló que incluso variaciones limitadas en el comportamiento de los fumadores pueden tener efectos en salud pública, debido a que el tabaquismo está asociado con una elevada mortalidad entre quienes lo mantienen durante largos periodos.
Otros trabajos científicos han examinado el papel del vapeo en los intentos de abandono del tabaco. Diversos ensayos clínicos y estudios poblacionales han observado que los fumadores que utilizan cigarrillos electrónicos presentan mayores probabilidades de dejar de fumar que quienes emplean terapias tradicionales de sustitución de nicotina, como parches o chicles.
Una investigación adicional citada por los autores indica que aproximadamente uno de cada cinco fumadores logró abandonar el consumo de tabaco cuando recibió dispositivos de vapeo gratuitos acompañados de asesoramiento profesional.
El uso de esta estrategia también se analiza a nivel local. En el condado de North Yorkshire, el consejo municipal estudia destinar hasta 477.000 libras a la compra de dispositivos de vapeo dentro del programa Living Well Smokefree, dirigido a residentes que desean dejar de fumar.
Desde la incorporación de los cigarrillos electrónicos al servicio en julio de 2023, 487 participantes han utilizado estos dispositivos en su intento de abandonar el tabaco. Según los datos del programa, cerca de un tercio de ellos continúa sin fumar después de un año.
ESTRATEGIA NACIONAL
Un informe del consejo plantea iniciar un proceso de contratación para garantizar el suministro de dispositivos y productos relacionados durante un periodo comprendido entre julio de 2026 y julio de 2029. Las personas que cumplan los requisitos recibirían vales digitales para adquirir dispositivos recargables y consumibles, financiados con fondos de salud pública.
Esta iniciativa se integra en la estrategia nacional Smokefree Generation, que establece como objetivo reducir la prevalencia del tabaquismo en el país hasta el 5% para el año 2030.
Mientras se desarrollan estas políticas, el debate regulatorio continúa en varios países europeos. En Irlanda, el gobierno ha autorizado la publicación del proyecto de Ley de Salud Pública (Productos del Tabaco y Productos de Inhalación de Nicotina) (Enmienda) 2026, que contempla nuevas normas para estos productos.
La propuesta incluye limitaciones a la publicidad y a la exposición de productos en puntos de venta, además de regulaciones sobre el diseño y el empaquetado de los dispositivos. El texto también plantea restringir los sabores de los productos de inhalación de nicotina al sabor tabaco y establece la prohibición de venta de bolsas de nicotina y otros productos de nicotina a menores de 18 años.
Diversos especialistas en políticas de salud pública han advertido de que regulaciones similares en otros países han tenido efectos sobre el mercado. La coalición internacional Prohibition Does Not Work, integrada por centros de análisis y expertos en políticas públicas, sostiene que restricciones adoptadas en países como Países Bajos, Australia, México y Brasil han estado asociadas con la expansión del comercio ilícito y con dificultades de acceso a productos regulados.
VENTAS EN MERCADOS EXTRAJEROS
Una encuesta a consumidores realizada con la participación del especialista irlandés en adicciones Garrett McGovern indica que cerca de un tercio de los usuarios de vapeo en Irlanda volvería al consumo de cigarrillos si se prohibieran los sabores. El mismo estudio señala que el 49% considera posible adquirir productos restringidos en mercados extranjeros o a través de ventas transfronterizas.
El debate sobre estas medidas se produce en un contexto en el que numerosos estudios científicos distinguen entre la nicotina y el proceso de combustión del tabaco. La evidencia científica indica que gran parte de los daños asociados al tabaquismo se relaciona con la combustión del tabaco, que genera miles de sustancias químicas presentes en el humo del cigarrillo.
Los productos que evitan la combustión, como los dispositivos de vapeo, forman parte de las estrategias que algunos sistemas de salud han incorporado para reducir el consumo de cigarrillos convencionales.
En el Reino Unido, el desarrollo de políticas de reducción de daños ha coincidido con una disminución progresiva de la prevalencia del tabaquismo en los últimos años. Los resultados del programa Swap to Stop se analizan ahora dentro del debate sobre el papel que pueden desempeñar estas estrategias en las políticas de control del tabaco en el futuro.
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