El nuevo Impuesto sobre Productos de Vapeo (VPD) ha comenzado a aplicarse en Reino Unido desde 1 de octubre, con una tasa de 2,20 libras por cada 10 mililitros de líquido para vapeadores. Con la incorporación del IVA, el gravamen ascenderá a 2,64 libras por cada 10 mililitros.
La entrada en vigor del impuesto llega acompañada de un estudio de la Asociación de la Industria del Vapeo del Reino Unido (UKVIA), realizado entre cerca de 3.500 adultos que utilizan cigarrillos electrónicos para dejar de fumar o evitar volver al tabaco. Según la encuesta, más de la mitad de los participantes desconocía la introducción del nuevo impuesto y cerca del 60% tampoco sabía que la medida afectaría a los líquidos sin nicotina.
La organización sostiene que el incremento tendrá un impacto proporcionalmente mayor sobre los productos de menor precio. De acuerdo con sus cálculos, el coste de algunos productos podría aumentar hasta un 264%. El 98% de los encuestados señaló, además, que el precio es un factor relevante a la hora de optar por el vapeo como alternativa al cigarrillo.
Recurrir al mercado ilícito
Entre los resultados de la encuesta, alrededor de la mitad de los participantes afirmó que podría volver a fumar o recurrir al mercado ilícito si el coste de los productos aumenta. UKVIA estima que esta proporción equivaldría a unos 2,5 millones de adultos tomando como referencia la población de vapeadores del país.
El estudio también recoge que dos tercios de los encuestados consideran que el impuesto podría reducir el número de fumadores adultos que optan por cambiar al vapeo. Por otro lado, una proporción similar cree que la medida tendrá poco o ningún efecto sobre el consumo de estos productos entre los jóvenes.
Más del 90% de los participantes considera que el nuevo gravamen puede favorecer el crecimiento del mercado ilícito. En cuanto a la tasa aplicada, cerca del 70% se mostró partidario de eliminar el impuesto, mientras que uno de cada cinco encuestados planteó que se estableciera un tipo inferior.
Diferencias entre el consumo estimado y el utilizado para calcular el impuesto
La investigación de UKVIA también analiza la cantidad de líquido consumida por los usuarios. Los participantes declararon utilizar una media de 24 mililitros de e-líquido a la semana, frente a los 11,9 mililitros empleados por HM Revenue & Customs (HMRC) en sus estimaciones para diseñar el impuesto.
La asociación considera que esta diferencia puede afectar a las previsiones de recaudación y sostiene que una tasa inferior podría permitir alcanzar los ingresos previstos por el Gobierno.
Este planteamiento también aparece en un informe elaborado por el Centre for Economics and Business Research (Cebr) a petición del minorista online Vape Club. El estudio analiza posibles efectos económicos y sanitarios asociados a distintos niveles de imposición.
Según el modelo de Cebr, mantener la tasa de 2,20 libras por cada 10 mililitros podría provocar que 946.000 vapeadores y usuarios duales pasaran exclusivamente al consumo de cigarrillos. El organismo calcula que este escenario supondría alrededor de 1.500 millones de cigarrillos adicionales consumidos cada año y unos costes adicionales de 306,6 millones de libras en atención sanitaria y productividad.
El informe plantea también dos escenarios con tipos inferiores. Con una tasa de 1,10 libras por cada 10 mililitros, estima que 560.000 adultos pasarían exclusivamente al tabaco y sitúa en 38,8 millones de libras los costes adicionales anuales asociados a sanidad y productividad.
Con un gravamen de 80 peniques por cada 10 mililitros, el número estimado de personas que abandonarían el vapeo para consumir únicamente tabaco descendería hasta 430.000. En este supuesto, el modelo calcula un impacto anual de 45,5 millones de libras en los costes analizados.
Posibles efectos sobre los adultos
Desde Vape Club, su director, Dan Marchant, cuestionó las estimaciones utilizadas para establecer el impuesto y señaló que las diferencias entre el consumo previsto y el declarado por los usuarios pueden afectar a sus consecuencias económicas y sanitarias.
Por su parte, el director general de UKVIA, John Dunne, reclamó una revisión de la tasa antes de su aplicación y defendió la necesidad de analizar sus posibles efectos sobre los adultos que utilizan los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar.
El Gobierno británico sostiene que el impuesto forma parte de las medidas destinadas a reducir el atractivo de los productos de vapeo entre los jóvenes, manteniendo al mismo tiempo un incentivo económico para que los fumadores adultos sustituyan los cigarrillos por alternativas de menor riesgo. Los ingresos obtenidos se destinarán, además, a financiar servicios públicos, incluido el NHS.
UKVIA ha solicitado una reunión entre el Tesoro británico, HMRC y el Departamento de Salud y Atención Social, junto con representantes de fabricantes, distribuidores, consumidores y organizaciones del ámbito de la salud pública. La asociación plantea utilizar este encuentro para analizar los datos de su encuesta y las previsiones económicas elaboradas por Cebr.
La organización también ha anunciado que seguirá la evolución del impuesto a través de indicadores como las tasas de tabaquismo, los costes para el NHS, la evolución del mercado ilícito y el número de establecimientos especializados en vapeo que puedan cerrar.
La aplicación del VPD se produce semanas después del lanzamiento de la campaña «Enough is Enough» por parte de UKVIA. La iniciativa incluye una petición al Gobierno británico para revisar el tipo impositivo y propone distintas medidas relacionadas con la regulación de los productos de vapeo, entre ellas campañas de información, regulación del envasado, la exposición y la publicidad, así como la protección de determinadas variedades de sabores.
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