El gobierno del Reino Unido planea prohibir los vapes desechables y ciertos sabores a partir del 1 de junio de 2025. Aunque esta medida busca reducir el consumo de estos productos entre los menores de edad, especialistas en salud y estudios recientes advierten que la prohibición podría tener consecuencias negativas, especialmente para los adultos que utilizan el vapeo como herramienta para dejar de fumar.
Por un lado, organizaciones como el NHS respaldan los cigarrillos electrónicos como una alternativa efectiva al tabaquismo. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que los vapes desechables son el dispositivo más utilizado por quienes buscan abandonar el tabaco, lo que plantea dudas sobre el impacto de la prohibición en estos usuarios. De hecho, una encuesta realizada por Vape Superstore entre 1.136 vapeadores reveló que el 66% usa vapes desechables regularmente, mientras que el 14% considera que volvería a fumar cigarrillos tradicionales si estos dispositivos desaparecieran del mercado. Además, un 6.9 % señaló que recurriría a fuentes ilícitas para adquirirlos.
La preocupación no solo radica en los dispositivos desechables. Restricciones adicionales, como la prohibición de sabores dulces, también podrían motivar a exfumadores a retomar el consumo de cigarrillos. Según la misma encuesta, casi un 30% de los vapeadores afirmaron que regresarían al tabaquismo si se restringieran estos sabores.
IMPACTOS A NIVEL DE SALUD PÚBLICA Y MERCADO
Los estudios han demostrado que prohibiciones similares en otros países han impulsado mercados negros de productos de vapeo y han incrementado el consumo de tabaco. Un informe del Departamento de Salud del Reino Unido señala que medidas como la Ley de Tabaco y Vapes podrían replicar tendencias observadas en EE. UU., donde las restricciones a sabores de vapeo resultaron en un aumento de ventas de cigarrillos. Este fenómeno podría desviar los objetivos de salud pública, incrementando las tasas de tabaquismo entre adultos y jóvenes.
Por otro lado, expertos de la Asociación Independiente de Comercio Británico de Vape (IBVTA) y la industria del vapeo destacan que regular en exceso estos productos puede afectar su percepción como herramientas de reducción de daños. Argumentan que es esencial garantizar el acceso a alternativas efectivas para el tabaquismo, especialmente considerando que estrategias como el programa «Swap to Stop» han logrado reducir significativamente el número de fumadores en el país.
LLAMADO A UN ENFOQUE EQUILIBRADO
Contrario al estigma asociado al vapeo, estudios recientes sugieren que quienes utilizan cigarrillos electrónicos tienden a preocuparse más por su salud que los fumadores. Un análisis de la Encuesta de Salud de Inglaterra 2019 reveló que los usuarios exclusivos de vapes son un 59% más propensos a calificar su salud como «buena» o «muy buena» en comparación con los fumadores. Asimismo, una encuesta adicional mostró que un porcentaje considerable de vapeadores adopta hábitos saludables, como la moderación en el consumo de alcohol y la adopción de rutinas de ejercicio.
Ante la inminente implementación de estas restricciones, expertos y actores clave insisten en la necesidad de una regulación equilibrada. Si bien proteger a los jóvenes del vapeo es un objetivo importante, también es crucial preservar el acceso a herramientas de reducción de daños para los adultos que buscan dejar el tabaco. Políticas basadas en evidencia, que consideren las preferencias de los usuarios y promuevan alternativas menos dañinas, pueden generar beneficios significativos para la salud pública sin sacrificar la autonomía individual.
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