El consumo de cigarrillos electrónicos entre los estudiantes estadounidenses continúa descendiendo, según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Tabaco Juvenil (NYTS). Al mismo tiempo, el senador Richard Blumenthal y la representante Debbie Wasserman Schultz han vuelto a presentar una iniciativa que plantea destinar 500 millones de dólares a programas federales relacionados con el vapeo entre los jóvenes.
La propuesta, denominada PROTECT Act (Preventing Opportunities for Teen E-Cigarette and Tobacco Addiction Act), fue reintroducida en agosto por cuarta vez. El proyecto contempla financiar investigaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre el consumo de cigarrillos electrónicos entre jóvenes y adultos, así como analizar los productos y sabores utilizados, la exposición a la publicidad y los niveles de dependencia de la nicotina.
El texto también plantea desarrollar campañas de información pública junto con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la Oficina del Cirujano General, además de elaborar recomendaciones para centros educativos y profesionales sanitarios y estudiar medidas de prevención.
En el comunicado difundido con motivo de la presentación de la iniciativa, Blumenthal afirmó que el vapeo entre los jóvenes constituye una epidemia y señaló a la industria tabacalera como responsable de promover estos productos entre las nuevas generaciones.
LA EVOLUCIÓN DEL CONSUMO
Los datos disponibles sobre la evolución del consumo muestran una tendencia diferente. De acuerdo con la NYTS, el porcentaje de estudiantes de secundaria que declaró haber utilizado cigarrillos electrónicos durante los últimos 30 días pasó del 27,5% en 2019 al 7,1% en 2025. Entre los estudiantes de secundaria, la cifra descendió del 10,5% al 2,6% durante el mismo periodo.
En términos porcentuales, esto supone una reducción aproximada del 74% entre los estudiantes de secundaria y del 75% entre los de secundaria superior respecto a los niveles registrados en 2019. La edición de 2025 de la encuesta sitúa así el uso de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes en uno de sus niveles más bajos de los últimos años.
La evolución del consumo también coincide con las diferentes ocasiones en las que se ha presentado la Ley PROTECT. La iniciativa fue introducida anteriormente en 2019, 2021 y 2023, además de su nueva presentación en 2026. Durante este periodo, los datos disponibles no muestran un incremento del consumo juvenil comparable al descrito en el comunicado de los legisladores.
LAS PERCEPCIONES SOBRE LOS RIESGOS DE LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS
Uno de los objetivos de la nueva propuesta es ampliar la investigación federal sobre el consumo de cigarrillos electrónicos. Sin embargo, este tipo de información ya se recopila mediante diferentes estudios nacionales. Entre ellos se encuentran la propia NYTS, Monitoring the Future, la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Drogas y la Salud, el Sistema de Vigilancia del Comportamiento de Riesgo de los Jóvenes y el Estudio de Evaluación de la Población del Tabaco y la Salud.
La iniciativa también contempla nuevas campañas de prevención y educación. En este ámbito, existe un debate sobre la forma en la que se comunica el riesgo relativo de los distintos productos que contienen nicotina.
La FDA ha señalado que persisten entre la población determinadas percepciones sobre los riesgos de los cigarrillos electrónicos. Entre ellas se encuentra la consideración de que estos productos presentan un nivel de daño similar o superior al de los cigarrillos convencionales.
Un estudio publicado en Nicotine & Tobacco Research analizó precisamente la evolución de estas percepciones y encontró un aumento de determinadas percepciones de riesgo sobre los cigarrillos electrónicos después de la puesta en marcha de campañas de comunicación dirigidas contra el vapeo.
El debate adquiere una dimensión diferente cuando se analiza el consumo entre adultos fumadores. Mientras las políticas de prevención buscan evitar que los menores comiencen a utilizar cigarrillos electrónicos, algunos investigadores y organizaciones científicas han estudiado su posible utilización como herramienta para abandonar el consumo de cigarrillos tradicionales.
INVESTIGACIÓN, PREVENCIÓN, EDUCACIÓN Y DESARROLLO
El pasado 30 de julio, JAMA publicó unas recomendaciones elaboradas por un grupo de expertos de la Society for Research on Nicotine and Tobacco (SRNT) dirigidas a profesionales sanitarios de Estados Unidos.
El documento plantea incluir los cigarrillos electrónicos en las conversaciones médicas sobre tratamientos para dejar de fumar, debido a la evidencia disponible sobre su posible utilidad para adultos que consumen cigarrillos convencionales.
La cuestión también plantea un reto para las futuras recomendaciones clínicas que puedan desarrollarse al amparo de la Ley PROTECT: diferenciar las estrategias destinadas a prevenir el consumo entre menores de aquellas dirigidas a adultos fumadores que buscan abandonar los cigarrillos tradicionales.
Los datos de la NYTS muestran que el uso juvenil de cigarrillos electrónicos ha disminuido de forma sostenida desde los niveles registrados en 2019. La nueva propuesta legislativa, por su parte, plantea destinar 500 millones de dólares a investigación, prevención, educación y desarrollo de recomendaciones sobre el vapeo.
El debate se centra ahora en cómo orientar esos recursos y en qué medidas pueden aplicarse para prevenir el consumo entre los menores sin trasladar al conjunto de los productos de nicotina una percepción de riesgo idéntica.
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