Corea del Sur, Irlanda y Estonia están experimentando cambios en sus patrones de consumo de tabaco y nicotina, aunque con evoluciones diferentes. Mientras Corea del Sur registra una expansión de los productos de tabaco calentado (HTP) acompañada de un aumento del consumo de varios productos de nicotina, Irlanda mantiene estable el vapeo después de varios años de crecimiento y Estonia presenta un incremento del vapeo al mismo tiempo que disminuye el tabaquismo.
El análisis de estos tres mercados permite observar cómo la disponibilidad de productos de nicotina sin combustión, las preferencias de los consumidores y las políticas aplicadas pueden influir en la evolución del consumo de cigarrillos.
La reducción del daño del tabaco (THR) se ha estudiado especialmente en países donde la expansión de productos de nicotina sin combustión ha coincidido con descensos del tabaquismo. Suecia y Noruega constituyen algunos de los casos más estudiados por la sustitución progresiva de cigarrillos por snus, mientras que en Islandia el vapeo y los productos de nicotina oral han aumentado a medida que se reducía el consumo de cigarrillos.
En Reino Unido y Nueva Zelanda, el número de personas que vapean ha llegado a superar al de fumadores. Japón, por su parte, experimentó una caída de las ventas de cigarrillos tras la introducción de los productos de tabaco calentado. Estos antecedentes forman parte de los análisis realizados por el proyecto Global State of Tobacco Harm Reduction (GSTHR).
Los tres países analizados presentan situaciones diferentes. Corea del Sur se caracteriza por el peso de los productos de tabaco calentado; Irlanda por una expansión previa del vapeo seguida de una estabilización; y Estonia por un aumento del vapeo paralelo a una reducción más rápida del tabaquismo.
Corea del Sur aumenta el uso de productos de tabaco calentado
El país lleva varias décadas reduciendo sus niveles de tabaquismo. La proporción de adultos que fumaba pasó del 35,1% en 1998 al 17,7% en 2022. Entre los hombres, el porcentaje descendió del 66,3% al 30% durante el mismo periodo.
Una parte importante de esta reducción se produjo antes de la llegada de los productos de tabaco calentado, por lo que los cambios en las políticas de control del tabaco y en las pautas sociales ya habían contribuido al descenso.
El mercado comenzó a cambiar de nuevo en 2017 con la introducción de los HTP. En 2022, el 5,9% de los adultos utilizaba estos productos y el 3,5% empleaba cigarrillos electrónicos con nicotina. Paralelamente, el porcentaje de fumadores pasó del 22,3% registrado en 2017 al 17,7% en 2022.
Proporción global de usuarios
Sin embargo, la evolución posterior muestra un aumento del consumo de varios productos. Entre los hombres, la proporción global de usuarios de productos de tabaco o nicotina se mantuvo relativamente estable entre 2019 y 2023, aunque cambió la composición del consumo. El uso exclusivo de cigarrillos disminuyó, mientras que el consumo de dos o más productos aumentó.
El uso de múltiples productos de nicotina pasó del 1,8% en 2013 al 6,9% en 2023. Además, investigaciones anteriores señalaban que alrededor del 90% de los usuarios de HTP también utilizaban cigarrillos, vapeadores de nicotina o ambos.
Estos datos muestran que el crecimiento de los HTP no se ha traducido necesariamente en un abandono completo de los cigarrillos. En determinados consumidores, la incorporación de un nuevo producto se ha producido junto al mantenimiento del consumo tradicional.
Las razones para utilizar HTP también están relacionadas con sus características. El 71,3% de los usuarios habituales señalaba la reducción del olor frente a los cigarrillos como uno de los motivos, mientras que el 48,6% consideraba que estos productos eran menos perjudiciales. Entre quienes utilizaban simultáneamente HTP y cigarrillos, el 35,4% afirmaba utilizarlos para intentar dejar de fumar.
El descenso del tabaquismo tampoco se ha producido de manera uniforme. La prevalencia continúa siendo mayor entre hombres con menores ingresos, menor nivel educativo y empleos manuales. Entre los hombres con enfermedades mentales graves, el porcentaje de fumadores pasó del 44,7% en 2013 al 47,2% en 2023.
En materia fiscal, los cigarrillos soportan impuestos equivalentes al 73,8% de su precio minorista, frente al 66,8 % en el caso de los HTP. Corea del Sur tampoco cuenta con una estrategia específica de salud pública que promueva estos productos como herramientas de reducción del daño.
Irlanda mantiene estable el vapeo y el descenso del tabaquismo pierde ritmo
Irlanda presenta una evolución diferente. El porcentaje de adultos fumadores pasó del 23% en 2015 al 17% en 2019, pero desde entonces apenas ha variado. En 2025 se mantenía en el 17%, por encima del objetivo establecido por el país para alcanzar una prevalencia inferior al 5%.
El tabaquismo continúa siendo más frecuente entre los hombres y entre las personas con menor nivel educativo. La evolución de los últimos años apunta a una estabilización después del descenso registrado durante la segunda mitad de la década pasada.
Durante ese periodo, el vapeo aumentó de forma progresiva. El porcentaje de adultos que utilizaba cigarrillos electrónicos pasó del 3% en 2015 al 5% en 2019 y alcanzó el 8% en 2023. Ese nivel se mantuvo tanto en 2024 como en 2025.
La mitad de los vapeadores actuales en 2025 había fumado anteriormente. Al mismo tiempo, alrededor de un tercio continuaba consumiendo cigarrillos, lo que refleja la existencia de consumidores que utilizan ambos productos.
La evolución conjunta de ambas tendencias no permite determinar por sí sola qué personas han sustituido los cigarrillos por el vapeo. Los datos agregados muestran una reducción del tabaquismo acompañada de un aumento del vapeo, pero no permiten establecer una relación causal entre ambos fenómenos.
Las percepciones sobre el riesgo también forman parte del escenario irlandés. En 2025, el 74% de los adultos consideraba que vapear era igual de perjudicial o más perjudicial que fumar, mientras que únicamente el 11% lo consideraba menos perjudicial.
La regulación de estos productos también ha cambiado. En noviembre de 2025 comenzó a aplicarse un impuesto de 0,50 euros por mililitro de líquido para cigarrillos electrónicos. Según las estimaciones citadas en el informe, si el impuesto se trasladara íntegramente al consumidor, podría incrementar de forma significativa el precio de los líquidos y de los consumibles de sistemas de cápsulas.
En marzo de 2026, el Gobierno aprobó propuestas destinadas a limitar la publicidad y la exposición de estos productos en los establecimientos, además de introducir restricciones sobre los envases y los sabores.
Estas medidas tienen entre sus objetivos reducir el consumo entre los jóvenes. Los datos disponibles sobre este grupo de población muestran que el tabaquismo entre estudiantes de 15 y 16 años pasó del 14,4% en 2019 al 9% en 2024. Durante el mismo periodo, el vapeo descendió del 21,5% al 18,1%.
Por tanto, los datos disponibles no muestran un aumento reciente del tabaquismo juvenil paralelo al descenso del vapeo en este grupo.
Estonia registra un aumento del vapeo mientras disminuye el tabaquismo
Estonia presenta el cambio más marcado de los tres países analizados. Después de varios años de descenso gradual del tabaquismo, la reducción se aceleró a partir de 2020.
El porcentaje de adultos que fumaba pasó del 34,2% en 2012 al 25% en 2018. En 2020 aumentó ligeramente hasta el 26,1%, pero posteriormente volvió a descender hasta situarse en el 19% en 2024.
El tabaquismo diario siguió una evolución similar. Entre 2020 y 2024, pasó del 17,9% al 13,2%. Durante esos mismos cuatro años, el vapeo experimentó un incremento. El porcentaje de adultos que utilizaba cigarrillos electrónicos pasó del 3,8% al 13,5%, mientras que el vapeo diario aumentó del 1,6% al 6,4%.
Otros productos también comenzaron a tener presencia en el mercado. En 2024, el 2,8% de los adultos utilizaba diariamente bolsas de nicotina y el 1,2% recurría a productos de tabaco calentado.
Entre 2020 y 2024, el tabaquismo actual disminuyó 7,1 puntos porcentuales, mientras que el vapeo actual aumentó 9,7 puntos. La evolución se observa tanto en el consumo actual como en el diario.
Estos datos no permiten afirmar que las personas que dejaron de fumar sean exactamente las mismas que comenzaron a vapear. También existe consumo simultáneo de distintos productos. Sin embargo, las dos tendencias se han producido durante el mismo periodo y ofrecen un indicador de los cambios que está experimentando el mercado de nicotina del país.
Estonia no ha establecido una estrategia oficial específica de reducción del daño del tabaco. Su regulación sigue el enfoque aplicado en la Unión Europea y contempla restricciones sobre publicidad, sabores, venta a distancia y consumo en determinados espacios. Al mismo tiempo, los cigarrillos electrónicos y otros productos sin combustión permanecen disponibles legalmente.
El marco regulatorio podría experimentar nuevos cambios. En julio de 2026, Estonia abrió una consulta sobre modificaciones que plantean limitar los sabores de los líquidos a tabaco y mentol, establecer un límite de 4 mg/g de nicotina para las bolsas y otros productos y prohibir determinadas ventas a distancia nacionales y transfronterizas.
El impacto de estas medidas sobre el consumo de cigarrillos y productos alternativos podrá analizarse a medida que se disponga de nuevos datos.
Tres mercados con diferentes patrones de sustitución
La evolución de Corea del Sur, Irlanda y Estonia muestra que los cambios en el consumo de nicotina no siguen una única trayectoria.
En Corea del Sur, los productos de tabaco calentado han adquirido una presencia significativa, aunque una parte de sus usuarios continúa fumando cigarrillos o utiliza otros productos de nicotina. En Irlanda, el vapeo se ha consolidado después de varios años de crecimiento, mientras que el descenso del tabaquismo se ha estabilizado. Estonia presenta un aumento simultáneo del vapeo y una reducción del tabaquismo, tanto en el consumo ocasional como en el diario.
Las diferencias entre los tres países están relacionadas con factores como la disponibilidad de los productos, los precios, la regulación, la distribución comercial y las preferencias de los consumidores.
Los datos también muestran que la evolución del mercado no puede medirse únicamente por el número de personas que utilizan alternativas a los cigarrillos. El indicador principal continúa siendo la evolución del tabaquismo, así como el porcentaje de consumidores que abandona completamente los productos combustibles.
La percepción sobre los riesgos constituye otro elemento relevante. En Irlanda, por ejemplo, la mayoría de los adultos considera que el vapeo presenta un nivel de riesgo similar o superior al del tabaco. Las autoridades deben, al mismo tiempo, abordar el consumo juvenil y proporcionar información sobre los riesgos relativos de los distintos productos para los adultos que fuman.
Los próximos datos de consumo permitirán comprobar si las tendencias observadas en estos tres países se mantienen y cómo afectan los cambios regulatorios a la evolución del tabaquismo y al uso de productos de nicotina sin combustión.
y luego