María Teresa Alés Amat es toda una institución entre el colectivo de estanqueros, especialmente en su provincia, Lleida, donde ha sido miembro y ha formado parte de la Junta Directiva de la Unión Provincial de Estanqueros. No en vano lleva 66 años en el estanco y esa larga trayectoria la ha hecho merecedora para posicionarse como finalista del Premio a toda una vida dedicada al estanco en la XI Edición de los Premios Retailers for the Future 2024.
Trabajadora y risueña, María Teresa nos cuenta su recorrido por la expendeduría, su esfuerzo y dedicación constante, un ejemplo para muchos.
¿Cómo empezó a trabajar en el estanco?
En 1958, empecé a trabajar, en esa época el estanco además era una tienda de comestibles. Siendo hija única, a los 16 años tuve que dejar de estudiar y empezar a trabajar; de lo contrario, mis padres habrían tenido que cerrar la tienda.
¿Cómo ha hecho para conciliar la vida familiar, personal y laboral?
Durante los primeros años, trabajé junto a mi madre en el estanco. Sin embargo, cuando ella enfermó, asumí la responsabilidad completa del negocio. Ha sido el centro de reuniones de toda la familia y el eje alrededor del cual gira nuestra vida familiar. No solo me hice cargo del estanco, sino también de mis padres enfermos y de mis hijos. Afortunadamente, mi esposo también me ha brindado su apoyo en momentos clave. Con juventud, ganas y determinación, he enfrentado todos los desafíos. Soy una mujer fuerte y robusta.
¿Quiénes son las personas que forman el equipo de trabajo de la expendeduría?

Actualmente dirijo el negocio yo sola, con el apoyo ocasional de mi marido.
¿Qué innovaciones le han hecho al negocio en los últimos tiempos?
En su momento, decidí dejar atrás la caja registradora y modernizar mi estanco. Sin embargo, este mundo va muy rápido y me encontré enfrentando el desafío de la trazabilidad. A estas alturas, prefiero que las cosas cambien poco. Ya tengo más de 80 años y las innovaciones que surgen en el mundo del tabaco las dejo para las futuras generaciones. Mi estanco siempre ha sido un comercio de barrio, el punto de encuentro de los vecinos y un ejemplo de servicio público.
¿Cree que el sector ha estado tradicionalmente enfocado en la figura del hombre?
Personalmente, conozco más estanqueras que estanqueros. Es más, en la asociación de Lleida, de la que hasta el año pasado he formado parte de la junta directiva, ya ha tenido dos mujeres presidentas.
¿Cree en el lenguaje inclusivo como una herramienta para fomentar la igualdad y la diversidad?
Creo que todas las personas tienen los mismos derechos en todos los aspectos de la vida y merecen el mismo respeto. Al recibir a los clientes, independientemente de quiénes sean, siempre debemos hacerlo con una sonrisa, y lo demás fluirá naturalmente. Más allá del lenguaje inclusivo, creo en tratar a todos por igual, sin importar su género.
¿Cómo ve el liderazgo femenino hoy en día?
Pienso que las mujeres nunca han sido inferiores a los hombres. Como he dicho antes, en mi asociación las mujeres han liderado durante años, y en la junta directiva, ha habido al menos tantas mujeres como hombres. Esto es especialmente notable considerando que cuando comenzamos, la época era más complicada para nosotras. Además, en muchos aspectos, hemos demostrado ser tan eficaces y competitivas como los hombres.
¿Cree que se nos exige más a las mujeres por el solo hecho de serlo?
No, en mi caso, gracias al marido que tengo no me he sentido nunca discriminada, al contrario, siempre me ha apoyado en todo.
¿Siente que alguna vez no se confió en usted por el hecho de ser mujer, pero al final ha demostrado que podía?
Nunca he vivido esta situación.
¿Qué mujeres le han inspirado en su vida?
Todas las luchadoras que han dado la vida para que hoy seamos iguales a los hombres en todos los aspectos.
y luego