Nacida el 26 de enero de 1963, Marina Arroyo Calzado es la cuarta de seis hermanos y, como ellos, empezo a trabajar en el restaurante familiar de sus padres. Como en tantos otros casos en el sector del estanco, Marina se vio abocada a empezar a trabajar en el negocio familiar para iniciar lo que ha sido y es una larga trayectoria profesional en el mundo del tabaco que se extiende ya a lo largo de más de cuatro décadas.
Con una trayectoria que comenzó casi por necesidad y que hoy es reconocida a nivel nacional, Rafaela Arroyo Calzado, responsable de la expendeduría nº 1 de La Cala de Mijas (Málaga), ha sido galardonada con el Premio Generación W a la Mujer Estanquera. Su historia es la de una mujer que convirtió la responsabilidad familiar en una carrera marcada por el trabajo, la lealtad y el orgullo de pertenecer a un sector que, lejos de excluir, ha sabido valorar su compromiso y liderazgo.
¿Cómo empezó a trabajar en el estanco de La Cala de Mijas? ¿Cuál fue el momento decisivo que le llevó a tomar las riendas de la expendeduría?
Fue en un momento concreto, en el que mi padre enfermó, y no me quedó más remedio que empezar a trabajar en el estanco, que hasta entonces llevaba él. Comencé el 16 de junio de 1980.
¿Cómo ha hecho para conciliar la vida familiar, personal y laboral?
Bueno, al ser joven siempre tienes ganas y energía para adaptarte a ese ritmo de vida, tanto en lo laboral como en lo familiar.
Si tuviera que definir su recorrido en tres palabras, ¿cuáles serían?
Trabajo, satisfacción y orgullo.
¿Qué papel ha jugado su entorno (familia, amistades, referentes) en su trayectoria profesional?
El más importante. Sin ellos nada habría sido posible. Mis padres y hermanos han sido un referente siempre, cada uno en un sentido concreto.

¿Quiénes son las personas que forman el equipo de trabajo de la expendeduría?
Mi sobrino, el marido de mi sobrina y dos chicos más, que son familiares a su vez de unos primos míos.
¿Qué valores busca en las personas que trabajan con usted?
Lealtad, ganas de trabajar y respeto, tanto hacia mí como hacia el resto de sus compañeros.
¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en el día a día de su negocio?
Pues ahora mismo son fundamentales, porque estamos en la era de la tecnología y, sin ellas, sería casi imposible vender. Aunque, si hiciera falta, nos adaptaríamos (–dice entre risas–).
¿Cree que el sector ha estado tradicionalmente enfocado en la figura del hombre?
La verdad es que, al contrario de lo que podría parecer, creo que no. Llevo 45 años en el sector y he conocido a muchas mujeres y compañeras que han sido bien valoradas por todos.
¿Cómo ve el liderazgo femenino hoy en día?
Un poco como antes. Las que ya estamos reconocidas y las nuevas compañeras llegan muy preparadas, con mucha energía y con ideas muy positivas.
¿Cree que se nos exige más a las mujeres por el solo hecho de serlo?
No, en absoluto. Al menos yo nunca he tenido esa sensación.
¿Siente que alguna vez no se confió en usted por el hecho de ser mujer, pero al final demostró que podía?
No, para nada. De hecho, confiaron en mí por delante de tres hermanos varones.
¿Cuál sería su consejo para una joven que está pensando en tomar un negocio como éste?
Pues, como siempre digo, tener muchas ganas de trabajar y mucha energía positiva para llevarlo adelante.
¿Qué mujeres le han inspirado en su vida?
Muchas, no sabría destacar a una en concreto, aparte de mi madre y de mis dos hermanas, sobre todo por todo lo que han luchado en la vida y por todo lo que he aprendido de ellas tres. Para Rafaela Arroyo Serrano, al conocer que había sido galardonada con el Premio Generación W a la mujer estanquera que otorga la revista LBF Retailers for the Future en su decimosegunda edición, señaló que “es un honor la nominación y, por supuesto, el premio conseguido después de 45 años en el estanco. He visto muchos cambios en el sector y estos premios ayudan a que avancemos más para el futuro. Muchas gracias a todos”.
y luego