El empaquetado genérico del tabaco sigue siendo objeto de debate, y Rocío Ingelmo, Directora de Asuntos Corporativos y Legales de Altadis, ofrece una visión experta sobre sus implicaciones económicas, sociales y de salud.
CAÍDA EN LOS INGRESOS
La experiencia del Reino Unido refleja un cambio drástico en las preferencias del mercado tras implementar el empaquetado genérico. Las marcas premium han reducido su participación del 20,72% al 11,11%, mientras que las marcas económicas han crecido hasta representar el 68,10%. Sin la posibilidad de distinguirse por el diseño, el precio se convierte en el único criterio relevante para los consumidores.
Este fenómeno afecta directamente a los ingresos fiscales, ya que los impuestos sobre el tabaco dependen del valor del producto. Menos ventas de marcas premium implican una caída en la recaudación estatal.
UN IMPULSO PARA EL COMERCIO ILÍCITO
Otro efecto indeseado es el aumento del contrabando. En países como Francia y Reino Unido, donde se ha aplicado esta medida, el comercio ilícito ya abarca más del 30% del mercado. La falta de diferenciación en los envases facilita la falsificación, lo que alimenta actividades ilegales y perjudica a la economía formal.
Los datos disponibles cuestionan la efectividad del empaquetado genérico para disminuir el número de fumadores. En Francia, la prevalencia de consumo de tabaco apenas disminuyó un punto porcentual en cuatro años. Por otro lado, el Reino Unido ha logrado mejores resultados, pero gracias al fomento del vapeo como alternativa, más que por la introducción de envases homogéneos.
La normativa actual parece beneficiar a las grandes multinacionales que pueden adaptarse con facilidad, mientras que las nuevas marcas encuentran mayores barreras para ingresar al mercado. Sin diferenciación en los envases, resulta casi imposible competir en igualdad de condiciones, consolidando la posición de los jugadores dominantes del sector.
IMPACTO EN LA SALUD
Según Ingelmo, la Memoria que acompaña el proyecto del Real Decreto sobre empaquetado genérico apenas justifica sus beneficios para la salud. El único argumento mencionado es que los envases facilitarían una mayor información al consumidor, algo que resulta contradictorio al tratarse de envases prácticamente idénticos.
La falta de evidencia clara sobre mejoras en la salud pública, sumada a los efectos económicos adversos y las complicaciones para la competencia, puede explicar por qué esta medida no se incluyó en el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo aprobado recientemente por el Consejo de Ministros.
El empaquetado genérico del tabaco es una medida con consecuencias profundas y, en muchos casos, negativas. Impacta en la economía, favorece el comercio ilícito y no cumple plenamente con sus objetivos de salud. Además, pone en riesgo a un sector que emplea a más de 57.000 personas en España.
¿Es realmente esta la solución adecuada para combatir el tabaquismo? Quizás sea necesario reconsiderar este tipo de políticas y priorizar enfoques más efectivos y menos perjudiciales para el conjunto de la sociedad.
y luego