Desde el 1 de octubre de 2024, los dispositivos de vapeo están nuevamente accesibles sin necesidad de receta en las farmacias de Nueva Gales del Sur (Australia), tras la enmienda presentada por el Partido Verde al marco legislativo vigente. Esta modificación representa un cambio significativo en la política de salud que impulsó el ministro de Salud, Mark Butler, quien había establecido que, desde el 1 de julio de 2024, los vapes solo se podían adquirir con receta médica.
La estrategia del ministro Butler se enfocaba en erradicar el uso recreativo de los vapes, especialmente en respuesta al creciente consumo entre adolescentes y los incidentes de hospitalización asociados. En mayo de 2023, Butler lanzó una campaña contra el vapeo, enfatizando la necesidad de adoptar un enfoque cauteloso hacia este método alternativo al tabaquismo.
La reciente decisión ha generado críticas entre los defensores de la reducción de daños del tabaco, quienes argumentan que la restricción previa limitaba el acceso de adultos a productos menos perjudiciales, impulsándolos hacia el mercado negro o a la reanudación del consumo de tabaco convencional. Con el restablecimiento de los vapes como productos de venta libre, aunque limitados a farmacias y a tres sabores (menta, mentol y tabaco), se facilita su acceso, aunque las condiciones aún son más restrictivas que para el tabaco.
ALTERNATIVA
A pesar de que los adolescentes pueden obtener vapes legales a través de recetas médicas, es probable que continúen accediendo a productos ilegales en el mercado, lo que representa una preocupación constante para las autoridades sanitarias. La controversia también se ve agravada por el hecho de que la Administración de Bienes Terapéuticos (TGA) aún no ha aprobado ningún producto de vapeo, lo que deja a los consumidores con opciones no reguladas.
El enfoque del ministro Butler sobre el vapeo ha sido claro desde el inicio de su mandato. A medida que implementó restricciones, incluidas la prohibición de sabores y la limitación de la importación de vapes, buscaba consolidar un marco regulatorio que considerara el vapeo como un peligro significativo para la salud pública.
Con la reforma reciente, Nueva Gales del Sur se convierte en pionera al exigir que los vapes solo estén disponibles con receta y en farmacias, pero la situación ha despertado la inquietud entre los farmacéuticos. La obligación de registrar los detalles de los compradores y consultar con el personal de la farmacia complica la accesibilidad de los vapes, a pesar de que originalmente promovieron estos dispositivos como una alternativa más segura a los cigarrillos
NUEVOS ENFOQUES
Internacionalmente, otros países, como Nueva Zelanda, han adoptado enfoques más favorables hacia el vapeo, promoviendo su uso como un medio eficaz para ayudar a las personas a dejar de fumar. A pesar de la creciente preocupación por el uso de vapes entre adolescentes, las tasas de consumo de tabaco han disminuido notablemente en este grupo demográfico.
Con el objetivo de equilibrar el acceso a alternativas más seguras y la protección de los jóvenes, el Gremio de Farmacias de Australia ha expresado su oposición a las nuevas regulaciones, sugiriendo que se considere la posibilidad de permitir la venta de vapes en los mismos puntos de venta que los cigarrillos, con controles adecuados de edad.
Mientras tanto, el debate sobre el futuro del vapeo en Australia continúa, dejando a la comunidad expectante ante posibles nuevas recomendaciones que podrían cambiar nuevamente el panorama regulatorio.
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