Brasil, con una población de 203 millones de habitantes, se convierte en el país más poblado en avanzar hacia la despenalización de la marihuana para uso personal. Los magistrados de la Corte Suprema tomaron otra decisión significativa al establecer un límite de 40 gramos de marihuana o seis plantas hembra para distinguir entre consumidores y traficantes, según informó DW.
De este modo, Brasil se une a más de veinte países, incluyendo Holanda, pionera desde los años setenta, así como Colombia, México, Italia y Alemania, que permiten el consumo de marihuana. La decisión del máximo tribunal brasileño implica que, si detienen a alguien con menos de 40 gramos de cannabis, no lo ficharán ni tendrá antecedentes, a menos que existan pruebas adicionales, como una balanza o una lista de domicilios, que sugieran que la droga es para la venta.
Aunque fumar un cigarrillo de marihuana sigue siendo ilegal, ahora la sanción será una multa administrativa o una advertencia del juez. En cualquier caso, se confiscará la marihuana.
EL SESGO RACIAL
Hasta ahora, la ley de drogas vigente dejaba esta importante distinción en manos de jueces, fiscales y policías, quienes a menudo aplicaban criterios con un sesgo racial. Esto resultaba en que, con la misma cantidad de droga, una persona blanca fuera considerada usuaria mientras que una persona negra fuera tratada como traficante.
El nuevo criterio establecido por la Corte Suprema permitirá revisar miles de condenas, ofreciendo una oportunidad para corregir injusticias pasadas, según indicaron los jueces. No obstante, el tribunal aún no ha establecido la cantidad máxima de marihuana que se considerará para uso personal ni la fecha en que entrará en vigor esta decisión. Es importante destacar que este fallo no legaliza la marihuana en el país, pero sí reduce las penas asociadas a su posesión.
El presidente del Tribunal Supremo, Luis Roberto Barroso, aclaró que los jueces decidieron que «la posesión de cannabis para uso personal es un acto ilícito», pero no se considera «un crimen».
Actualmente, las leyes brasileñas no definen claramente qué cantidad de marihuana se clasifica como uso personal, lo cual se castiga con penas más leves como el servicio comunitario, y qué cantidad se considera tráfico de drogas, que conlleva severas penas de prisión.
El juez Alexandre de Moraes señaló que las leyes actuales perjudican de manera desproporcionada a «los jóvenes, especialmente a las personas de color, quienes son tratados como traficantes de drogas por poseer pequeñas cantidades».
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