Las políticas sobre vapeo en Canadá han abierto un debate entre autoridades sanitarias, organizaciones de salud pública y defensores de la reducción de daños. Las medidas impulsadas en los últimos años, centradas en limitar sabores y aumentar impuestos a los cigarrillos electrónicos, buscan reducir el consumo entre menores, aunque distintos sectores advierten de consecuencias no previstas.
Representantes de la industria sostienen que el incremento de regulaciones está reduciendo el mercado legal y favoreciendo la expansión de canales no regulados. Sam Tam, presidente de la Asociación Canadiense de Vapeo, afirmó recientemente en el programa RegWatch que numerosas tiendas especializadas han cerrado debido al endurecimiento de las normas, mientras aumenta la actividad vinculada al comercio ilegal de estos productos.
Según estas voces, el escenario recuerda a lo ocurrido en Australia, donde las restricciones más severas no eliminaron la demanda, sino que trasladaron parte del consumo al mercado clandestino.
ALTERNATIVAS A LA NICOTINA
El debate también alcanzó a varias organizaciones sanitarias canadienses. Un informe del Consumer Choice Center cuestionó el papel de entidades financiadas con fondos públicos que posteriormente promueven regulaciones más estrictas sobre alternativas a la nicotina. Entre las organizaciones mencionadas figuran la Sociedad Canadiense del Cáncer y la Asociación de Pulmón de Ontario, que respaldan medidas como la prohibición de sabores y mayores controles de acceso.
Los defensores de la reducción de daños argumentan que algunas restricciones contradicen estudios científicos sobre el vapeo. Investigaciones realizadas por Public Health England concluyeron que vapear resulta menos perjudicial que fumar cigarrillos tradicionales. Además, distintos análisis señalaron que los dispositivos electrónicos pueden tener mayor eficacia para abandonar el tabaco que algunos tratamientos convencionales con nicotina.
El Reino Unido ha incorporado el vapeo dentro de su estrategia de control del tabaquismo, recomendándolo a fumadores adultos que no consiguen dejar el hábito mediante otros métodos. En Canadá, el propio gobierno reconoce que sustituir cigarrillos por vapeadores puede reducir la exposición a sustancias tóxicas. Datos oficiales indican que durante 2024 alrededor de uno de cada cinco exfumadores utilizó productos de vapeo para abandonar el tabaco.
LOS SABORES EN EL PUNTO DE MIRA
Uno de los principales puntos de discusión continúa siendo la comercialización de sabores. Los sectores favorables a las restricciones consideran que aromas dulces o frutales pueden incentivar el consumo entre adolescentes. Por otro lado, especialistas en reducción de daños sostienen que esos mismos sabores facilitan que fumadores adultos abandonen los cigarrillos convencionales.
Algunas provincias, como Quebec y Nueva Escocia, ya aplicaron prohibiciones parciales sobre determinados sabores. Investigaciones de la Universidad de Waterloo detectaron una caída en las tasas de vapeo juvenil en las zonas donde se implementaron estas limitaciones, sin registrar un aumento significativo del tabaquismo entre menores.
David Hammond, investigador responsable de uno de esos estudios, planteó que los sabores tienen mayor influencia en la experimentación juvenil que en los adultos que buscan dejar de fumar. En la misma línea, Michael Chaiton, del Centro de Adicciones y Salud Mental, señaló que las restricciones contribuyeron a reducir el uso entre jóvenes.
Sin embargo, otros investigadores especializados en tabaquismo mantienen una posición distinta. Estudios revisados por pares, entre ellos trabajos del cardiólogo Konstantinos Farsalinos, sostienen que los sabores desempeñan un papel importante en la transición de fumadores adultos hacia productos alternativos.
Mientras continúa la discusión regulatoria, las cifras oficiales muestran una disminución del vapeo juvenil en Canadá. La Encuesta Canadiense de Salud para Niños y Jóvenes indicó que el porcentaje de menores que utilizaban vapeadores pasó del 13,2% en 2019 al 7,2% en 2023.
RESTRICCIONES NACIONALES
En paralelo, el gobierno federal mantiene pendiente una decisión sobre posibles restricciones nacionales a los sabores, planteadas inicialmente en 2021. La ministra de Salud, Marjorie Michel, afirmó que el Ejecutivo continúa evaluando medidas, aunque todavía no existe un calendario definido.
Las restricciones también se han extendido a otros productos con nicotina. Canadá limitó la venta de bolsas de nicotina saborizadas exclusivamente a farmacias, una decisión que, según críticos de la medida, dificulta el acceso a alternativas de menor riesgo para fumadores adultos.
Al mismo tiempo, países como Suecia y Japón son citados con frecuencia en el debate internacional por la reducción de las tasas de tabaquismo tras la expansión de productos alternativos como el snus, las bolsas de nicotina o los dispositivos de tabaco calentado.
El debate en Canadá continúa dividido entre quienes priorizan mayores controles para limitar el acceso juvenil y quienes consideran que las restricciones podrían fortalecer el mercado ilegal y reducir las opciones disponibles para adultos que buscan dejar el cigarrillo tradicional.
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