La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) renovó las autorizaciones de riesgo modificado para varios dispositivos de tabaco calentado IQOS, fabricados por Philip Morris International. Con esta decisión, la agencia estadounidense permite que la compañía continúe comercializando estos productos con el argumento de que sustituir completamente los cigarrillos tradicionales por dispositivos de tabaco calentado puede reducir la exposición a sustancias nocivas relacionadas con la combustión.
La autorización MRTP, concedida por la FDA, exige evaluaciones toxicológicas, estudios de comportamiento de consumo y análisis del impacto en la salud pública. Este procedimiento está considerado uno de los más estrictos dentro de la regulación internacional de productos relacionados con el tabaco y la nicotina.
El debate sobre estos dispositivos se centra en la diferencia entre los cigarrillos convencionales y los productos de tabaco calentado. Mientras los cigarrillos producen humo mediante combustión, los dispositivos IQOS calientan el tabaco sin quemarlo. Diversos estudios citados por organismos sanitarios sostienen que este proceso reduce la presencia de determinados compuestos tóxicos vinculados a enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer.
Organismos como International Agency for Research on Cancer han señalado en anteriores investigaciones que la nicotina genera dependencia, aunque no está clasificada como sustancia cancerígena. Parte de la comunidad científica sostiene que el mayor riesgo sanitario asociado al tabaquismo proviene principalmente de la combustión del tabaco.
La renovación de la autorización por parte de la FDA vuelve a situar sobre la mesa el concepto de reducción de daños, una estrategia que diferencia los niveles de riesgo entre productos con nicotina. Sin embargo, distintos sectores de salud pública mantienen reservas sobre estos dispositivos y reclaman más investigaciones a largo plazo antes de modificar políticas regulatorias.
ÁMBITO LEGISLATIVO
En varios países, el debate también se ha trasladado al ámbito legislativo. En la Unión Europea, la libre circulación de productos regulados ha convivido con nuevas restricciones nacionales sobre productos de nicotina alternativos, lo que ha generado diferencias regulatorias entre Estados miembros.
Japón es uno de los mercados más observados por investigadores y autoridades sanitarias. Desde la introducción de los productos de tabaco calentado en 2014, las ventas de cigarrillos tradicionales han registrado un descenso acelerado. Estudios publicados en la revista especializada BMJ Tobacco Control indican que la caída en el consumo de cigarrillos se intensificó tras la expansión de estas alternativas.
Algunas estimaciones apuntan a reducciones superiores al 40% en las ventas de cigarrillos combustibles durante los primeros años posteriores a la llegada de los dispositivos de tabaco calentado al mercado japonés.
A nivel global, investigaciones recientes estiman que en 2024 existían cerca de 49 millones de usuarios de productos de tabaco calentado. Los análisis señalan que la mayoría de consumidores son fumadores adultos que buscan sustituir el cigarrillo convencional por otras alternativas con menores niveles de exposición a sustancias tóxicas.
Pese a ello, parte de la comunidad médica y organizaciones antitabaco continúan cuestionando si la evidencia científica actual es suficiente para respaldar políticas de reducción de daños. Otros expertos consideran que la información disponible ya permite establecer diferencias entre los productos combustibles y los no combustibles desde el punto de vista sanitario.
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