El papel de los productos de nicotina sin combustión en la reducción de enfermedades asociadas al tabaquismo centra un debate abierto en Europa y otros países. En ese contexto, un grupo de cerca de 30 especialistas en salud pública e investigación científica ha advertido sobre la difusión de información incorrecta en torno a estos productos.
Los expertos trasladaron sus preocupaciones en una carta dirigida a Ursula von der Leyen, en la que cuestionan declaraciones del comisario europeo de Salud, Olivér Várhelyi. Según indican, equiparar el riesgo de cigarrillos electrónicos, bolsas de nicotina o productos de tabaco calentado con el del consumo de cigarrillos convencionales no se corresponde con la evidencia disponible.
El documento subraya la diferencia entre productos que implican combustión y aquellos que no. La quema de tabaco genera humo con miles de compuestos químicos, entre ellos sustancias tóxicas y cancerígenas. En cambio, las alternativas sin combustión funcionan sin ese proceso, lo que reduce la exposición a esos compuestos.
PERCEPCIÓN PÚBLICA Y FUTURAS NORMATIVAS
Distintos estudios han identificado que el vapor de estos dispositivos contiene un número menor de sustancias químicas y, aunque incluye algunos compuestos presentes en el humo del tabaco, lo hace en niveles inferiores. Los investigadores señalan que estos productos no están exentos de riesgo, pero remarcan que la exposición a sustancias nocivas es menor en comparación con los cigarrillos tradicionales.
En la carta también se recoge la opinión del especialista en adicciones Garrett McGovern, quien sostiene que no existe base científica para afirmar que los productos sin humo presentan riesgos equivalentes al tabaquismo. Según los firmantes, trasladar ese mensaje supone una interpretación incorrecta de los datos disponibles.
Los investigadores advierten de que las declaraciones de responsables políticos pueden influir en la percepción pública y en el desarrollo de futuras normativas. En la Unión Europea se encuentran en revisión varias iniciativas regulatorias relacionadas con estos productos, como la Directiva sobre Productos del Tabaco y cambios en la fiscalidad.
En este contexto, los expertos señalan que considerar todos los productos de nicotina como iguales en términos de riesgo podría derivar en regulaciones que no tengan en cuenta las diferencias entre ellos. También apuntan a posibles efectos en la opinión pública, que podría aceptar medidas sin distinguir entre productos con y sin combustión.
ENCUESTA NACIONAL EN EE.UU.
La evolución de la percepción social sobre estos dispositivos ha sido analizada en un estudio publicado en la revista Nicotine & Tobacco Research. La investigación, realizada por científicos del UT Southwestern Medical Center, examinó datos recogidos entre 2012 y 2022 en una encuesta nacional en Estados Unidos.
Los resultados reflejan un cambio en la percepción del riesgo. A comienzos del periodo analizado, un porcentaje reducido de adultos consideraba que los cigarrillos electrónicos eran más perjudiciales que los convencionales. Una década después, esa proporción había aumentado de forma significativa, mientras que descendía el número de personas que los identificaban como una alternativa con menor riesgo.
El investigador David Gerber señala que estas percepciones pueden influir en el comportamiento de los consumidores. Según el estudio, creer que estos productos tienen un nivel de riesgo similar al del tabaco puede disuadir a fumadores de cambiar a otras opciones, e incluso favorecer el regreso al consumo de cigarrillos.
Los autores también apuntan a distintos factores que han contribuido a ese cambio en la percepción, como campañas de sensibilización o episodios sanitarios relacionados con el uso de productos de vapeo. En algunos casos, la información difundida no distinguió entre productos regulados y sustancias ilícitas, lo que pudo afectar a la interpretación pública.
COMUNICAR DE FORMA PRECISA
El investigador Alexander Wu destaca la importancia de comunicar de forma precisa los riesgos asociados a cada producto, especialmente en el diseño de políticas de salud.
En su análisis, los expertos europeos recuerdan que el tabaquismo continúa siendo una de las principales causas evitables de mortalidad en la Unión Europea, con cientos de miles de fallecimientos cada año. Consideran que una comunicación inexacta puede limitar las estrategias orientadas a reducir ese impacto.
Además, advierten de que políticas fiscales o regulatorias que no diferencien entre productos podrían tener efectos en el comportamiento del mercado, incluyendo el desplazamiento hacia canales no regulados o el retorno al consumo de tabaco convencional.
La Comisión Europea prevé revisar la normativa sobre productos del tabaco antes de finales de 2026. Según los firmantes de la carta, las decisiones que se adopten en ese proceso estarán condicionadas por la forma en que se interprete la evidencia científica disponible.
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