Las instituciones europeas avanzan en la elaboración de un estudio sobre los efectos en la salud de productos de tabaco alternativos, como los cigarrillos electrónicos, en un contexto marcado por discusiones paralelas sobre su tratamiento fiscal.
El informe formará parte del proceso de revisión de la Directiva sobre Productos de Tabaco, un marco normativo que deberá determinar cómo se regulan dispositivos recientes, entre ellos los productos de tabaco calentado y las bolsas de nicotina. Las conclusiones influirán en las decisiones legislativas previstas para los próximos años.
Aunque este proceso se desarrolla de forma independiente, mantiene relación con las negociaciones sobre la Directiva de Impuestos al Tabaco y el mecanismo de recursos propios asociado. La Comisión Europea plantea obtener ingresos anuales de 11.200 millones de euros mediante este sistema, destinado a reforzar el presupuesto comunitario.
El debate institucional ha quedado marcado por declaraciones del comisario de Salud, Olivér Várhelyi, quien señaló en diciembre que los productos alternativos presentan efectos comparables a los cigarrillos tradicionales. En paralelo, la Comisión prevé publicar una evaluación del marco vigente que servirá de base para futuras propuestas legislativas.
POSICIONES DIFERENTES
Durante la elaboración del informe, la Junta de Escrutinio Regulatorio ha indicado que el documento en discusión incluye elementos orientados a futuras medidas. Esta circunstancia apunta a una posible revisión del enfoque regulador aplicado a los nuevos productos.
Fuentes cercanas al proceso señalan que el objetivo es sustentar el análisis en datos verificables, ante la previsión de que el sector examine en detalle las conclusiones. La aprobación de una nueva directiva requerirá el respaldo de una mayoría cualificada de Estados miembros.
En el ámbito político, varios países mantienen posiciones diferentes. Francia y Países Bajos respaldan la introducción de normas más restrictivas, mientras que otros Estados, como Italia y Grecia, plantean la necesidad de basar cualquier decisión en evidencias científicas consolidadas.
El ministro de Salud de Grecia, Adonis Georgiadis, ha señalado que las decisiones deben apoyarse en estudios que determinen las diferencias entre estos productos y el tabaco convencional, indicando que el tratamiento normativo dependerá de dichos resultados.
Uno de los factores que condiciona el análisis es la limitada disponibilidad de datos a largo plazo, debido al tiempo reducido que estos productos llevan en el mercado europeo. Esta situación influye en la evaluación de sus efectos y en la definición de medidas regulatorias.
Representantes del sector sostienen que en algunos países se ha registrado una reducción del consumo de cigarrillos junto con el uso de alternativas como los dispositivos electrónicos. También advierten de posibles consecuencias regulatorias, como el desarrollo de mercados no regulados en determinados contextos.
Por su parte, organizaciones contrarias al tabaco indican que la disminución del consumo en algunos Estados responde principalmente a la aplicación de políticas alineadas con acuerdos internacionales de control del tabaco.
TEXTO DE COMPROMISO
En paralelo, las negociaciones sobre la fiscalidad del tabaco se encuentran sin avances concluyentes. La propuesta de la Comisión incluye un gravamen del 15% sobre los ingresos fiscales nacionales derivados de estos productos, con el objetivo de armonizar la recaudación entre Estados miembros.
La presidencia del Consejo ha presentado un texto de compromiso, aunque la adopción de un acuerdo requiere unanimidad, lo que permite que un solo país bloquee el proceso. Algunos Estados plantean ajustes, como periodos transitorios o mecanismos vinculados al poder adquisitivo.
Francia ha expresado preocupación por la pérdida de ingresos asociada a compras en otros países con menor carga fiscal, mientras que Suecia ha manifestado reservas sobre la tributación de determinados productos. Alemania no ha definido una posición pública hasta el momento.
De cara a las próximas reuniones del Consejo de Asuntos Económicos y Financieros, se prevé que el comisario Wopke Hoekstra participe en las negociaciones para acercar posturas. Según estimaciones, la falta de acuerdo limitaría los ingresos previstos, mientras que un consenso permitiría alcanzar las cifras planteadas inicialmente por la Comisión.
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