El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA) dio a conocer los resultados más recientes de la Encuesta de Monitoreo del Futuro (Monitoring the Future Survey, MFS), un estudio que desde hace más de cinco décadas analiza el uso y la percepción de sustancias reguladas y no reguladas entre estudiantes adolescentes.
Los datos correspondientes a 2025 confirman una tendencia que comenzó al inicio de la pandemia de COVID-19: tras una caída pronunciada del consumo juvenil en 2020 y 2021 y una posterior estabilización, los niveles no han vuelto a incrementarse, incluso después del levantamiento progresivo de las restricciones sanitarias. El uso de alcohol, cannabis, cigarrillos y vapeadores de nicotina se mantiene en mínimos históricos.
El estudio MFS se aplica a estudiantes de último año de secundaria desde 1975 y, desde 1991, también incluye a alumnos de décimo y octavo grado. En la actualidad, sus resultados son utilizados como referencia para el diseño de políticas públicas, incluida la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas. NIDA informó que el proyecto continúa operativo y que no se prevén interrupciones para 2026, pese a los recientes cambios en la financiación federal.
CIFRAS RELEVANTES DE ABSTENCIÓN
La edición 2025 de la encuesta fue publicada en diciembre y recopiló 23.726 respuestas de estudiantes de 270 escuelas públicas y privadas. Los resultados están disponibles en formato interactivo para consulta pública.
Uno de los indicadores destacados es el aumento de la abstención, definida como la ausencia de consumo de alcohol, cannabis, cigarrillos o vapeadores de nicotina durante los últimos 12 meses. En 2025, el 50,8% de los estudiantes de último año de secundaria reportó no haber consumido ninguna de estas sustancias, al igual que el 69,3% de los alumnos de décimo grado y el 82,3% de los de octavo grado. Estas cifras representan los niveles más altos de abstención registrados para los tres grupos, aunque el aumento respecto a 2024 no fue estadísticamente significativo.
La comparación histórica muestra un cambio sostenido. En 1975, el 95% de los estudiantes de último año había probado alcohol, cannabis o cigarrillos alguna vez. En 2025, ese porcentaje se redujo al 59%. Entre los alumnos de octavo grado, tres de cada cuatro habían probado alguna de estas sustancias en 1991; en 2025, la proporción fue de uno de cada cuatro.
REDUCCIÓN SOSTENIDA
El informe señala que la persistencia de estos niveles sugiere que los factores que redujeron el consumo durante la pandemia podrían haber tenido efectos duraderos. De acuerdo con el estudio, el consumo podría haber regresado rápidamente a los niveles previos a 2020 tras el retorno a la presencialidad escolar, pero los datos indican que esto no ocurrió.
El alcohol continúa siendo la sustancia más utilizada entre los adolescentes. El consumo de cannabis se sitúa en niveles similares al uso de vapeadores de nicotina entre los estudiantes de octavo y décimo grado, mientras que entre los alumnos de último año el cannabis presenta una prevalencia ligeramente mayor.
En cuanto al vapeo de nicotina, la encuesta muestra una reducción sostenida desde los máximos registrados en 2019 y 2020. En ese periodo, el 35,3% de los estudiantes de último año, el 30,7% de los de décimo y el 16,3% de los de octavo grado informaron haber vapeado nicotina en el último año. Para 2025, esas cifras descendieron al 20%, 14,3% y 8,5%, respectivamente. El estudio también indica que solo una parte de quienes reportan consumo anual lo hacen de forma diaria o frecuente.
EL VAPEO DE CANNABIS
El vapeo de cannabis también presenta una tendencia descendente desde 2020, aunque con una reducción menos pronunciada. Por otro lado, el uso de bolsas de nicotina muestra un leve aumento, pero sin alcanzar niveles amplios ni estadísticamente significativos. Entre los estudiantes de último año, el consumo durante el último año fue del 7%.
Respecto a sustancias como la heroína y la cocaína, el informe registra incrementos porcentuales entre 2024 y 2025 en los tres grados analizados. Sin embargo, estos aumentos se producen a partir de cifras muy bajas. El consumo de heroína en el último año pasó del 0,2% al 0,5% en octavo grado, del 0,1% al 0,5% en décimo grado y del 0,2% al 0,9% en último año. En el caso de la cocaína, los resultados muestran un patrón similar, con porcentajes ligeramente superiores.
La encuesta concluye que, a partir de los datos disponibles, el consumo de sustancias más comunes entre adolescentes permanece en niveles reducidos en comparación con décadas anteriores.
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