China estableció por primera vez un marco regulatorio específico para las bolsas de nicotina y otros productos de nicotina de uso oral, al integrarlos formalmente en el sistema de monopolio del tabaco del país. La medida pone fin a un vacío legal que había persistido durante años para este tipo de productos.
La Administración Estatal de Monopolio de Tabaco (STMA, por sus siglas en inglés) emitió la normativa el 6 de enero y la hizo pública el 9 del mismo mes. Las disposiciones entraron en vigor de forma inmediata, según informó el medio especializado 2Firsts.
En el documento, la STMA define los “productos de tabaco sin humo” como aquellos que contienen nicotina y se consumen por vía oral, nasal o mediante uso externo, sin generar combustión. En esta categoría se incluyen de manera expresa las bolsas de nicotina, las tiras y parches orales, el snus, el tabaco para masticar y el rapé.
MODELO DE MONOPOLIO ESTATAL
A diferencia de los cigarrillos electrónicos, que cuentan con un marco regulatorio específico en China, estos productos pasarán a gestionarse bajo las mismas normas que los cigarrillos tradicionales y el tabaco cortado. Esto implica su incorporación al modelo de monopolio estatal, en el que la producción, el uso de marcas y la distribución quedan sujetos a control directo por parte de las autoridades.
Además, la STMA clasificó a los productos de tabaco sin humo dentro de una categoría de política industrial considerada “restringida”. Esta designación supone que la apertura de plantas de fabricación, la ampliación de la capacidad productiva y las inversiones vinculadas al sector requerirán autorización previa y estarán sometidas a supervisión regulatoria.
El cofundador de 2Firsts, Alan Zhao, señaló que la decisión guarda similitudes con el enfoque aplicado anteriormente a los cigarrillos electrónicos. Según indicó, la inclusión de estos productos en el sistema de monopolio podría generar cambios relevantes en la estructura del mercado y en las condiciones de operación para las empresas ya presentes.
La nueva normativa se suma a una serie de acciones regulatorias adoptadas desde diciembre, que apuntan a un refuerzo del control estatal tanto sobre el tabaco tradicional como sobre los productos de nicotina de nueva generación en el país.
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