El 2 de diciembre, la Corte Suprema de Estados Unidos puso bajo la lupa las regulaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) respecto a los vapes de nicotina, al escuchar los argumentos orales sobre la negativa de la agencia a permitir la comercialización de líquidos vapeados con sabor por parte de dos empresas, según afirma el medio digital Filter.
Este caso, conocido como «Triton», es considerado crucial por los defensores de la reducción de daños, quienes esperan que estos productos sigan disponibles como una herramienta para dejar de fumar.
Durante casi hora y media, los magistrados interrogaron a los abogados de la FDA y de las empresas involucradas, Triton Distribution y Vapetasia. Las preguntas se centraron en si la agencia actuó dentro de la legalidad en 2021 al denegar la autorización a estas compañías, más que en el debate sobre los riesgos y beneficios de los vapes con sabor. Aunque es poco probable que este caso redefina la política de la FDA, el resultado podría influir en el enfoque regulatorio bajo la nueva administración liderada por el presidente electo Donald Trump, quien ha propuesto al Dr. Martin Makary para encabezar la agencia.
CUMPLIR CON REQUISITOS INESPERADOS
Eric Heyer, abogado de las empresas de vapeo, destacó que Trump ha expresado su apoyo a los vapes con sabor, citando un comentario del 20 de septiembre. Heyer también argumentó que la FDA cambió abruptamente las reglas entre 2018 y 2021, obligando a las empresas a cumplir con requisitos inesperados. Afirmó que los cambios de la FDA exigían demostrar que los vapes con sabor eran más efectivos que los de sabor a tabaco para ayudar a los adultos a dejar de fumar, lo cual resultó en la prohibición de casi todos los productos con sabor.
Por otro lado, Curtis Gannon, abogado de la FDA, defendió que la agencia actúa conforme a la Ley de Control del Tabaco de 2009, que requiere que los productos sean beneficiosos para la salud pública. Gannon enfatizó que los sabores como «Killer Kustard Blueberry» o «Peachy Strawberry» atraen especialmente a los jóvenes, lo que justifica la estricta regulación.
El debate mostró posturas claras entre los jueces. Mientras Neil Gorsuch y Samuel Alito cuestionaron si la FDA había procedido de manera arbitraria, Elena Kagan y Sonia Sotomayor defendieron la transparencia de la agencia sobre los riesgos de los sabores. Sotomayor, incluso, expresó dudas sobre la necesidad de añadir nicotina a productos diseñados para adultos.
Aunque el fallo no se espera hasta dentro de varios meses, las empresas de vapeo podrían enfrentarse a una FDA transformada para entonces. Este caso se perfila como un punto de inflexión en el tenso equilibrio entre la protección de los jóvenes y la reducción de daños para los fumadores adultos.
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