Una encuesta elaborada por la organización Acción sobre el Tabaquismo y la Salud (ASH) refleja un incremento en el número de personas en Reino Unido que consideran que el uso de cigarrillos electrónicos o el vapeo presenta un nivel de riesgo para la salud similar al del consumo de tabaco convencional.
Según los datos difundidos por la entidad y recogidos por distintos medios británicos, el 54% de los adultos y el 52% de los fumadores creen que vapear es igual o más perjudicial que fumar cigarrillos tradicionales. Entre los fumadores que nunca han utilizado dispositivos de vapeo, el porcentaje asciende al 61%.
La directora ejecutiva de ASH, Hazel Cheeseman, señaló que esta percepción puede influir en las decisiones relacionadas con el abandono del tabaco. Según explicó, quienes consideran que ambas prácticas presentan riesgos equivalentes tienen menos probabilidades de recurrir al vapeo como herramienta para dejar de fumar y más posibilidades de regresar al consumo de cigarrillos tras abandonar los dispositivos electrónicos.
El debate sobre la percepción pública del vapeo se ha intensificado en los últimos años debido a la difusión de estudios sobre sus posibles efectos para la salud y a las diferentes interpretaciones realizadas por organismos, expertos y representantes del ámbito del control del tabaquismo.
El profesor Jamie Brown, del University College de Londres, recordó la importancia de impulsar medidas destinadas a reducir el consumo de tabaco y destacó que una parte significativa de los fumadores podría desarrollar enfermedades asociadas al tabaquismo si no abandona este hábito.
Mientras continúa el debate sobre las políticas de control del tabaco, diversas organizaciones han respaldado medidas como el incremento de impuestos, las limitaciones a la publicidad, la regulación de los envases y nuevas restricciones a la venta y consumo de productos relacionados con la nicotina.
INFORMACIÓN PÚBLICA Y LA COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL
En paralelo, la discusión sobre la regulación del vapeo también se ha centrado en el uso de estos dispositivos entre menores de edad. ASH estima que unas 370.000 personas menores de 18 años utilizan actualmente cigarrillos electrónicos en Reino Unido.
La organización sitúa en alrededor de 3,6 millones el número de adultos que continúan fumando en Gran Bretaña. Si se extrapolan los resultados de la encuesta, aproximadamente dos tercios de estos fumadores considerarían que el vapeo y el tabaco presentan riesgos similares para la salud.
El informe también ha reabierto el debate sobre el papel de la información pública y la comunicación institucional en la percepción social de los productos de nicotina y sobre el impacto que estas percepciones pueden tener en las decisiones de los fumadores.
Otra de las cuestiones planteadas se refiere a la ausencia de datos desglosados sobre el historial de consumo de tabaco entre los menores que utilizan cigarrillos electrónicos, un aspecto que algunos especialistas consideran relevante para analizar las implicaciones de salud pública asociadas a este fenómeno.
Las conclusiones del estudio han reactivado el debate en Reino Unido sobre la necesidad de mejorar la información disponible para la población acerca de las diferencias entre los distintos productos con nicotina y revisar las estrategias dirigidas tanto a la reducción del tabaquismo como a la prevención del consumo entre menores.
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