En lugar de adoptar estrategias basadas en la reducción de daños que fomenten el cambio a productos menos perjudiciales, en Asia optan por medidas estrictas de control del tabaco. Estas políticas no solo perpetúan las altas tasas de tabaquismo, sino que también dificultan el acceso a alternativas más seguras, como los cigarrillos electrónicos y los productos de tabaco calentado (HTP).
UN PANORAMA DE RESTRICCIONES
En naciones como India, Tailandia y Malasia, los productos de nicotina más seguros (SNP) están completamente prohibidos bajo el argumento de proteger a los jóvenes y la salud pública. Sin embargo, paradójicamente, la venta de cigarrillos tradicionales continúa siendo permitida. Este enfoque, calificado por algunos como contradictorio, socava los esfuerzos de salud pública al restringir opciones que podrían reducir los daños asociados al tabaquismo.
Vietnam, por su parte, también avanza hacia restricciones más severas. El Ministerio de Salud de este país ha propuesto prohibir el vapeo y los productos de tabaco calentado, citando un aumento preocupante en su uso, especialmente entre los jóvenes. Entre 2015 y 2020, el uso de cigarrillos electrónicos en vietnamitas mayores de 15 años pasó de 0,2% a 3,6%, con una prevalencia más alta en adultos jóvenes. Las autoridades vietnamitas argumentan que estas cifras justifican cambios en la legislación para incluir la prohibición de estos productos.
Camboya ha tomado medidas similares, prohibiendo de inmediato la importación, venta y uso de cigarrillos electrónicos y pipas de shisha. Según la Autoridad Nacional para la Lucha contra las Drogas, estos productos presentan riesgos de salud que incluso superan a los cigarrillos tradicionales, aunque expertos cuestionan esta afirmación por falta de evidencia científica sólida.
CRÍTICAS A LAS POLÍTICAS RESTRICTIVAS
En Indonesia, se discuten nuevas regulaciones para tratar los productos de vapeo como equivalentes a los cigarrillos combustibles, incluyendo restricciones en el diseño de empaques, sabores y puntos de venta. Sin embargo, organizaciones como la Coalición de Defensores de la Reducción de Daños de Asia Pacífico (CAPHRA) han criticado duramente estas iniciativas. Según su Coordinadora Ejecutiva, Nancy Loucas, este tipo de medidas desalienta a los fumadores a cambiar a alternativas menos perjudiciales, frenando el progreso en la lucha contra las enfermedades relacionadas con el tabaquismo.
Loucas subrayó que en muchos países el vapeo ha demostrado ser una herramienta efectiva para reducir las tasas de tabaquismo, y que las políticas restrictivas contradicen los principios de reducción de daños. CAPHRA insta a los gobiernos asiáticos a trabajar con expertos y consumidores para desarrollar regulaciones más equilibradas que aprovechen el potencial de los SNP para mejorar la salud pública.
JAPÓN Y SUECIA COMO MODELOS A SEGUIR
En un reciente evento en Tokio, expertos internacionales destacaron el éxito de Japón en la reducción del tabaquismo gracias a la introducción de productos de tabaco calentado. Desde 2015, las tasas de tabaquismo en el país han disminuido en más del 50%. Se señaló que, siguiendo el modelo sueco, Japón podría avanzar aún más al garantizar que las alternativas más seguras sean accesibles, asequibles y aceptables para los consumidores.
Suecia es un ejemplo destacado de cómo las políticas de reducción de daños pueden transformar la salud pública, logrando las tasas más bajas de tabaquismo y cáncer relacionado en Europa. Los especialistas argumentan que los países asiáticos deben abandonar enfoques ideológicos y adoptar regulaciones impulsadas por la ciencia, permitiendo el acceso regulado a los SNP como una herramienta clave para complementar las estrategias tradicionales de control del tabaco.
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