Un reciente estudio revela que el 36% de los usuarios de cigarrillos electrónicos volverían al consumo de tabaco si se prohíben los vapes con sabores, porcentaje que aumenta al 44% en el caso de los hombres. El informe también destaca que el 45% de los vapeadores adultos adquirieron su primer dispositivo de manera ilegal antes de alcanzar la mayoría de edad, lo que pone en evidencia la necesidad de fortalecer las regulaciones y sanciones contra las ventas a menores.
Entre otros hallazgos, el estudio señala que el 10% de los vapeadores que nunca han fumado cigarrillos empezarían a hacerlo si se prohibieran los sabores en los productos de vapeo. Asimismo, el 25% de los usuarios de vapes aseguraron que recurrirían al mercado negro para obtener productos no regulados en caso de que se impusieran restricciones a sus opciones preferidas.
EL FUTURO DEL VAPEO
El informe llega en un momento crítico, cuando en el Reino Unido se debate el futuro del vapeo. Según la investigación, las prohibiciones generales sobre estos productos podrían revertir el progreso logrado en la reducción de las tasas de tabaquismo. En lugar de ayudar a las personas a dejar de fumar, prohibir especialmente los vapes con sabor o desechables podría llevar a un aumento del consumo de cigarrillos tradicionales y al auge del mercado ilegal.
Además, el estudio subraya el papel que el vapeo ha desempeñado en la lucha contra el tabaquismo. Un 70% de los vapeadores actuales son exfumadores, y el 41% de ellos recurrió a los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar, siendo esta una tendencia más común entre las mujeres (63%). Las prohibiciones, advierte el informe, podrían socavar estos avances y empujar a muchos de vuelta al tabaco.
VUELTA AL TABACO
Si bien el uso de vapes por menores es motivo de preocupación, muchos expertos sugieren que una regulación más estricta y una mejor aplicación de las leyes actuales serían medidas más efectivas que una prohibición total. El 8% de los vapeadores comenzó a usar estos dispositivos antes de los 18 años, y el 45% adquirió su primer vapeo de manera ilegal. Aumentar las sanciones a los minoristas que venden a menores podría ser un paso decisivo para abordar este problema sin penalizar a los adultos que utilizan el vapeo como una herramienta para reducir los daños del tabaco.
La reducción de daños y la educación también se plantean como enfoques alternativos. El 24% de las personas considera que el vapeo es una ayuda efectiva para dejar de fumar, y el 21% apoya la idea de subvencionar los vapes en los programas de cesación del tabaquismo. En este sentido, la prohibición podría provocar comportamientos más peligrosos, como el regreso al tabaquismo o la compra de productos ilegales y no regulados.
AUMENTO DE PRODUCTOS ILEGALES
El equilibrio en las políticas de regulación del vapeo es clave. El 75% de los vapeadores afirma que dejaría de usar cigarrillos electrónicos si el costo del vapeo superara al del tabaco, lo que muestra lo delicado que es el manejo de estos productos. Incrementar los impuestos o prohibir los vapes podría llevar a consecuencias no deseadas, como un repunte del consumo de tabaco, con graves implicaciones para la salud pública.
Por ello, aunque el vapeo plantea desafíos, el enfoque principal debe centrarse en la educación y la reducción de daños. Con una regulación más estricta, la correcta aplicación de las leyes de venta a menores y el apoyo al vapeo como una herramienta de cesación, el Reino Unido podría seguir avanzando hacia una sociedad libre de humo sin fomentar un regreso al tabaquismo.
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