Un equipo de investigadores ha identificado en el cerebro un mecanismo que explica por qué sustancias como el alcohol y la nicotina pueden al mismo tiempo reforzar su consumo y generar ansiedad. El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, muestra un circuito neuronal que conecta directamente la sensación de recompensa con estados emocionales negativos.
EL PAPEL DE LA DOPAMINA
Estudios previos ya habían demostrado que la nicotina inhibe un grupo específico de neuronas dopaminérgicas ubicadas en el área tegmental ventral (VTA). Estas neuronas, que se proyectan hacia la amígdala —una región vinculada a la regulación emocional—, se relacionan con la ansiedad. Sin embargo, no se conocía con claridad cómo ocurría esa inhibición.
El nuevo trabajo revela que este efecto surge de una cadena de reacciones. Cuando otro conjunto de neuronas dopaminérgicas del VTA, que se conectan con el núcleo accumbens (NAc), se activa tras el consumo de alcohol o nicotina, se genera un circuito de retroalimentación. Este bucle inhibe las neuronas que llegan a la amígdala y que están implicadas en la regulación de la ansiedad. De esta manera, una misma sustancia puede estimular el refuerzo del consumo mientras interfiere en los mecanismos emocionales.
ALCOHOL Y NICOTINA, UN MISMO CIRCUITO
Los investigadores comprobaron que el alcohol actúa sobre el mismo circuito que la nicotina y que ambos efectos se suman. Para probarlo, utilizaron optogenética, una técnica que permite activar o bloquear neuronas mediante luz. Al interrumpir el bucle de retroalimentación, lograron evitar tanto la inhibición neuronal como la aparición de conductas ansiosas observadas tras la administración de las sustancias.
El descubrimiento revela que las redes cerebrales responsables de la recompensa pueden, en determinadas condiciones, inducir estados emocionales negativos. Esta conexión entre refuerzo y ansiedad ayuda a comprender por qué el consumo de alcohol y tabaco suele estar asociado. Además, abre nuevas líneas de investigación sobre cómo el cerebro integra el comportamiento de consumo con la regulación emocional y cómo esta interacción puede transformarse en un patrón adictivo cuando la exposición a las drogas se repite.
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