Un estudio realizado en 2018 por el ilustre profesor Riccardo Polosa, director del instituto de Medicina Interna y Centro Antitabaco de la Universidad de Catania (Italia) señalaba que no hay daños pulmonares después del vapeo diario a largo plazo. En dicho estudio, Polosa y su equipo de investigadores escogió a un grupo de adultos jóvenes que no había fumado nunca cigarros tradicionales, pero si consumían cigarrillos electrónicos. El grupo de jóvenes adultos fue analizado y examinado clínicamente hablando, durante tres años y medio. Este mismo grupo se comparó con otro grupo de no fumadores, que nunca había usado cigarrillos electrónicos.
El estudio demostró que ese grupo de fumadores de cigarrillos no tenían disminuciones en los índices espirométricos, el desarrollo de síntomas respiratorios, cambios en los marcadores de inflamación pulmonar en aire exhalado o hallazgos de daño pulmonar temprano en la tomografía computarizada de alta resolución (TCAR), en comparación con el grupo cuidadosamente elegido de usuarios que nunca había fumado.
Asimismo, el estudio reveló que los usuarios más obstinados no tenían daño pulmonar o inflamación y no se observaron cambios en la presión arterial o frecuencia cardiaca.
¿VAPEAR PRODUCE EL MISMO EFECTO QUE UNA TAZA DE CAFÉ O DISFRUTAR DE UN PARTIDO DE FÚTBOL?
Estos descubrimientos abordaron las inquietudes expresadas por diversos profesionales médicos en relación con la rigidez arterial asociada al acto de vapear. Un estudio presentado durante el Congreso Internacional de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS) en septiembre de 2017, llevado a cabo en Milán, Italia, indicó que el vapeo provoca un aumento temporal de los signos vitales y la rigidez arterial.
En respuesta a esta cuestión, el Prof. Peter Hajek, director de la Unidad de Investigación sobre la Dependencia del Tabaco de la Universidad Queen Mary de Londres (QMUL), destacó que existen otras actividades que generan el mismo efecto en el organismo y que se consideran irrelevantes en términos de riesgos para la salud. Hajek declaró: “Se trata de un conocido efecto estimulante de la nicotina que tiene escasa relevancia para la salud. Consumir café produce el mismo efecto, aunque de manera más pronunciada y duradera (al igual que disfrutar de un emocionante partido de fútbol)”.
En conclusión, el estudio realizado por Polosa reflejaba que, aunque la investigación fuera a un grupo pequeño, los resultados demostraban alguna evidencia preliminar de que es poco probable que el uso prolongado de estos productos genere problemas de salud llamativos en personas relativamente jóvenes. Aún así, los investigadores afirmaban que era vital seguir realizando estudios con muestras mayores.
y luego