Un grupo de 83 especialistas en salud pública ha advertido que la revisión de la Directiva sobre el impuesto al tabaco (TED) propuesta por la Comisión Europea podría frenar los avances logrados en la reducción del consumo de cigarrillos en la región.
El núcleo de la controversia es la decisión de incluir en el mismo marco fiscal a productos como cigarrillos, dispositivos de vapeo, tabaco calentado y bolsas de nicotina. Según los firmantes de la carta abierta dirigida a Bruselas, esta estrategia puede hacer menos accesibles las alternativas al tabaco convencional y mantener a los consumidores en el uso de cigarrillos combustibles, que representan la principal causa de muertes evitables en Europa.
EQUIPARACIÓN DE RIESGOS
Los expertos también cuestionan las declaraciones de responsables europeos que presentan al vapeo con riesgos equivalentes o superiores al tabaco convencional. Advierten que estas afirmaciones contradicen la evidencia científica existente y pueden afectar el diseño de futuras regulaciones.
Países como el Reino Unido, Suecia y Nueva Zelanda han adoptado políticas diferenciadas de fiscalidad y regulación, lo que, según los especialistas, ha permitido una disminución significativa en las tasas de tabaquismo. Suecia está cerca de convertirse en el primer país de Europa libre de humo, gracias al uso extendido de productos como el snus y las bolsas de nicotina.
EL DEBATE POR EL SNUS
El plan de la Comisión Europea establece que, a partir de 2028, el 15% de los ingresos fiscales nacionales sobre tabaco se transferirán a la UE mediante el mecanismo TEDOR. En el caso de Suecia, el snus, autorizado para consumo interno desde su adhesión en 1995 bajo una exención permanente, quedaría incluido en esta recaudación.
El anuncio provocó críticas en Estocolmo, donde la ministra de Finanzas, Elisabeth Svantesson, sostuvo que la medida afecta la soberanía nacional. El rechazo no se limita a Suecia: países como Portugal, Italia, Grecia y Rumanía también han expresado oposición al plan.
RIESGOS DE MERCADOS PARALELOS
El uso de impuestos como herramienta de salud pública ha mostrado resultados positivos en algunos contextos. En Ruanda, por ejemplo, el incremento de gravámenes sobre el tabaco redujo la prevalencia del consumo del 12,9% en 2012 al 7,1% en 2013.
Sin embargo, los críticos señalan que en Europa los altos impuestos ya han impulsado el comercio ilícito. En países con políticas estrictas, como Australia, este mercado se ha expandido y está controlado en gran medida por redes criminales. Los especialistas sostienen que aplicar la misma carga fiscal a los cigarrillos y a productos de menor riesgo podría generar un efecto similar en la UE.
Cada año, más de 700.000 personas mueren en Europa por enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Los expertos instan a que la política fiscal tenga en cuenta el riesgo relativo de los distintos productos de nicotina.
El debate sobre la reforma de la Directiva no solo marcará el futuro de la recaudación comunitaria, sino que también definirá la dirección de la estrategia de salud pública europea frente al tabaco y sus alternativas.
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