El Parlamento francés ha dado luz verde a la prohibición de los cigarrillos electrónicos desechables, tras la aprobación definitiva del proyecto de ley en el Senado. Con esta decisión, Francia se convierte en el segundo país de la Unión Europea, después de Bélgica, en adoptar una medida de este tipo según France24.
Estos dispositivos, conocidos popularmente como «puffs», han ganado popularidad entre los jóvenes debido a su variedad de sabores, como manzana, sandía o cola, su accesibilidad económica y su alto contenido de nicotina. Sin embargo, su impacto en la salud pública y el medioambiente ha sido motivo de preocupación.
La legisladora Francesca Pasquini, impulsora de la iniciativa, celebró la medida destacando que representa un doble avance: por un lado, contribuye a la lucha medioambiental al reducir la contaminación causada por las baterías de litio en estos dispositivos y, por otro, protege la salud de los adolescentes. Su compañero en el Parlamento, Michel Lauzzana, también resaltó la importancia del acuerdo y urgó al presidente Emmanuel Macron a ratificar la ley para garantizar su pronta aplicación.
La iniciativa se enmarca dentro de una estrategia gubernamental más amplia para reducir el tabaquismo en el país. Las autoridades sanitarias de Francia y Bélgica han advertido sobre los riesgos del consumo prolongado de nicotina en los adolescentes, señalando que podría aumentar la probabilidad de desarrollar adicciones a otras sustancias.
Bélgica fue pionera en esta regulación al aprobar en diciembre de 2024 una ley que prohíbe los cigarrillos electrónicos desechables. En un contexto más amplio, la Unión Europea busca reducir drásticamente la prevalencia del tabaco en su población con el objetivo de alcanzar una generación libre de tabaco para 2040, disminuyendo el porcentaje de fumadores del 25% actual a menos del 5%.
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