Un reciente informe del Estado Mundial de la Reducción de Daños por Tabaco (GSTHR) destaca que, para 2025, el uso de vapeadores podría superar al tabaquismo en el Reino Unido. Desde la introducción de los productos de vapeo, las tasas de fumadores han caído drásticamente, pasando del 23,7% de adultos en 2005 al 12,9% en 2022. El respaldo gubernamental a alternativas menos dañinas, como los cigarrillos electrónicos, ha sido clave en esta reducción. Iniciativas como el programa «Swap to Stop», promovido por el NHS, que proporciona kits de vapeo gratuitos a los fumadores, son ejemplos de cómo estas estrategias han ayudado a reducir el consumo de tabaco.
Este enfoque proactivo, respaldado por investigaciones como el informe de Public Health England de 2015 que concluyó que los vapes son un 95% menos dañinos que los cigarrillos, ha posicionado al Reino Unido como un modelo a seguir en la reducción de daños por tabaco (THR). Si las tendencias actuales se mantienen, el país podría lograr su ambicioso objetivo de ser una nación libre de humo para 2030.
EL VAPEO AUMENTA CON CRECES
Los datos de la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido indican que el número de fumadores jóvenes ha caído considerablemente. En 2023, menos del 10% de los adultos de 18 a 24 años fumaba, una cifra que contrasta con el 25% registrado hace 12 años. A nivel general, el 12% de los adultos seguía fumando, lo que representa aproximadamente 6 millones de personas. Al mismo tiempo, el uso de cigarrillos electrónicos ha aumentado, especialmente entre los jóvenes de 16 a 24 años, alcanzando un 16% de usuarios en esta franja de edad.
NUEVAS RESTRICCIONES
A pesar de los logros obtenidos con el vapeo, el Reino Unido enfrenta un retroceso con las nuevas regulaciones propuestas en la actualización de la Ley de Tabaco y Vapes. Según Clive Bates, un experto en reducción de daños por tabaco, las medidas planteadas podrían resultar contraproducentes. Bates argumenta que, si bien las restricciones buscan proteger a los jóvenes, podrían perjudicar a los fumadores adultos que dependen del vapeo como una alternativa más segura. Medidas como la prohibición de vapes desechables, mayores impuestos y restricciones en los sabores podrían hacer que el vapeo sea menos accesible, especialmente para personas de bajos ingresos.
Estas políticas, además, ponen en riesgo iniciativas como «Swap to Stop», que ha sido clave para que muchos fumadores se pasen al vapeo y mejoren su salud. Bates advirtió que las restricciones no solo desalentarían a los fumadores de hacer el cambio, sino que podrían revertir los avances logrados hasta ahora.
CONSECUENCIAS POTENCIALES
Una encuesta reciente realizada por OnePoll.com a más de 1.000 vapeadores británicos reveló que el 52% podría volver a fumar si se implementan las nuevas prohibiciones para 2025. La encuesta, encargada por la marca de bolsas de nicotina Ubbs y el minorista Haypp, también destacó que el 85% de los vapeadores eran antiguos fumadores. Además, un 39% de los encuestados admitió que recurriría al mercado negro para conseguir productos de vapeo si las restricciones entran en vigor, a pesar de los riesgos asociados con productos no regulados.
La experiencia de países como Australia, donde las estrictas leyes sobre vapeo han fomentado un mercado negro de productos no regulados, ilustra los peligros de imponer prohibiciones sin un enfoque adecuado. Estas medidas no solo socavan los objetivos de salud pública, sino que también exponen a los usuarios a productos peligrosos y sin control de calidad.
EL CAMINO A SEGUIR
Mientras el debate continúa, el Reino Unido se enfrenta a una encrucijada en su estrategia de reducción de daños por tabaco. Aunque las restricciones buscan proteger a los jóvenes, podrían tener un impacto negativo en la salud pública al dificultar el acceso al vapeo para los fumadores adultos que buscan una alternativa menos dañina. En Suecia, por ejemplo, el uso de bolsas de nicotina ha sido clave para reducir las tasas de tabaquismo, lo que sugiere que enfoques alternativos y más flexibles podrían ser igualmente efectivos en el Reino Unido.
El futuro del vapeo y las políticas relacionadas con el tabaco en el país dependerá de cómo el gobierno equilibre la protección de los jóvenes con la necesidad de apoyar a los adultos en su transición hacia productos de menor riesgo.
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