El pasado agosto, Nueva Zelanda fue aplaudida por expertos en reducción de daños por su decisión de reducir a la mitad los impuestos sobre los productos de tabaco calentado (HTP), con el objetivo de animar a los fumadores a optar por alternativas menos perjudiciales. Sin embargo, solo dos meses después, ha surgido un desacuerdo entre el Ministro Asociado de Salud, Casey Costello, y el Primer Ministro, Christopher Luxon, sobre los efectos económicos de esta medida, especialmente en relación con la multinacional del tabaco Philip Morris (PMI), que tiene el monopolio de estos productos en el país.
Las intenciones de Costello de impulsar el uso de HTP se vieron obstaculizadas por las nuevas normativas sobre dispositivos de vapeo, que también afectan a los HTP al exigir medidas como cerraduras a prueba de niños y baterías extraíbles.Costello admitió que no conocía el impacto de estas regulaciones en los productos HTP, mientras que Luxon afirmó estar al tanto de los cambios, que retrasaron su aplicación por seis meses.
COMUNIDADES VULNERABLES
Además, ambos políticos difieren en cuanto a las implicaciones financieras de la reducción de impuestos sobre los HTP. Mientras Costello reconoció que PMI podría beneficiarse de esta medida, Luxon no compartió esa visión. A pesar de las críticas, Costello defendió su postura al publicar cinco informes que respaldan el uso de los HTP, aunque algunos cuestionaron estos documentos por sus posibles vínculos con la industria tabacalera
Por otro lado, el Tesoro advirtió que la reducción de impuestos sobre los HTP podría desviar a los usuarios de vapeadores, considerados más seguros que los HTP, y afectar de manera desproporcionada a comunidades vulnerables. La falta de pruebas independientes sobre la seguridad de los HTP en comparación con los cigarrillos ha sido motivo de preocupación, aunque estudios confirman que, aunque los HTP no son tan seguros como los vapeadores, sí representan un riesgo menor en comparación con los cigarrillos tradicionales.
DEBATE EN VIETNAM
En Vietnam, un intenso debate sobre la prohibición de los HTP y cigarrillos electrónicos enfrenta al Ministerio de Salud y al Ministerio de Industria y Comercio. El ministro de Salud, Dao Hong Lan, aboga por una prohibición total, citando los daños a la salud de estos productos y presentando informes que respaldan esta postura. También se plantearon preocupaciones sobre los efectos en la salud física y mental, especialmente en estudiantes.
Por el contrario, el Ministerio de Industria, dirigido por Phan Thi Thang, sugiere que una prohibición podría aumentar el contrabando y aboga por una regulación más equilibrada.
EVIDENCIAS SOBRE LOS HTP EN ASIA
Un estudio realizado en Corea del Sur por el Instituto de Economía Industrial y Comercio reveló que el 99,4% de los usuarios de HTP eran fumadores previos, lo que indica que estos productos no actúan como puerta de entrada al tabaquismo. El estudio destaca que los HTP, que calientan el tabaco sin combustión, reducen la exposición a sustancias químicas nocivas, aunque no son tan seguros como los vapeadores.
La experiencia en Japón refuerza estos hallazgos, donde el uso de HTP ha contribuido a una disminución del consumo de cigarrillos tradicionales. Desde su introducción, los HTP han ganado una participación significativa en el mercado y se consideran una herramienta clave en la reducción del daño causado por el tabaco.
El uso de HTP también ha crecido en otros países como Hungría, donde las ventas de estos productos han aumentado mientras el consumo de cigarrillos convencionales disminuye. En conclusión, el uso de productos alternativos al cigarrillo sigue generando debates globales, con posturas que varían entre la prohibición y la regulación. Aunque se reconoce que los HTP son menos dañinos que los cigarrillos tradicionales, las autoridades continúan evaluando su impacto para tomar decisiones informadas sobre su regulación.
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