En una reciente decisión, el Ministro de Finanzas irlandés, Michael McGrath, ha optado por aplazar la aplicación de un próximo impuesto al vapeo. La medida se ha tomado debido a la creciente inquietud de que la imposición de este impuesto podría desmotivar a los fumadores a utilizar los cigarrillos electrónicos como una herramienta para abandonar el tabaco.
Funcionarios tanto del departamento de finanzas como del departamento de salud han expresado la importancia de encontrar un equilibrio adecuado: desalentar el vapeo entre los jóvenes, al tiempo que respaldan a los fumadores existentes que utilizan vapeadores para dejar los cigarrillos tradicionales.
La World Vapers’ Alliance (WVA) ha elogiado la decisión del ministro y ha insistido al gobierno irlandés a establecer una tasa impositiva diferenciada entre los vaporizadores y los cigarrillos. El director de la WVA, Michael Landl, ha subrayado que los productos de vapeo presentan un perfil de riesgo significativamente menor en comparación con los cigarrillos tradicionales. Además, hizo hincapié en la necesidad de que el impuesto refleje el riesgo asociado con los productos para motivar a los fumadores a cambiar hacia alternativas más seguras.
DESVENTAJAS DE LOS IMPUESTOS
Algunas investigaciones indican que incrementar los impuestos al vapeo podría aumentar las tasas de tabaquismo, especialmente entre los adultos jóvenes. El Departamento de Finanzas de Irlanda también ha expresado preocupaciones sobre la posibilidad de que los vapeadores recurran al mercado negro si se implementa el impuesto. La fecha de implementación se ha pospuesto indefinidamente, a la espera de un marco de la UE que facilite su aplicación. La actualización de la Directiva sobre impuestos al tabaco de la UE se espera que incluya un impuesto especial en toda la Unión Europea sobre los productos de vapeo.
Michael Landl ha destacado que gravar los productos de vapeo de la misma manera que los cigarrillos tendría un impacto negativo en la salud pública. Podría potencialmente llevar a los vapeadores a regresar al tabaco o al mercado negro, al mismo tiempo que desalienta a los fumadores de hacer el cambio. Landl recomienda que otros países y la Unión Europea sigan el ejemplo de Irlanda y eviten la implementación de impuestos al vapeo.
Desde el 21 de diciembre, una nueva ley en Irlanda prohíbe la venta de vaporizadores a menores de 18 años. Propuesta por el Ministro de Salud, Stephen Donnelly, la medida conlleva multas de hasta 4.000 euros y hasta seis meses de prisión por violaciones. Forma parte del Proyecto de Ley de Salud Pública (Productos de Tabaco y Productos para Inhalación de Nicotina), que también prohíbe la venta de tabaco y productos de nicotina en eventos para niños y la venta autoservicio de estos artículos.
ÉXITO EN LAS ESTRATEGIAS
Además de la prohibición de ventas a menores, la legislación introduce un estricto sistema de licencias, prohíbe la publicidad en escuelas y transporte público, y otorga poderes adicionales al Servicio de Salud Ambiental. Estas medidas integrales buscan abordar el tabaquismo y el vapeo en adultos, al tiempo que protegen a los menores. El Ministro de Salud, Stephen Donnelly, agradece el apoyo para aprobar el proyecto de ley y se compromete a implementar las medidas restantes en 2024, incluyendo la regulación de la publicidad y el sistema de licencias.
Mientras tanto, países como Suecia y el Reino Unido han logrado tasas bajas de tabaquismo mediante estrategias exitosas de reducción del daño del tabaco. Estos países han promovido alternativas menos dañinas, como el snus y los vaporizadores, respaldadas por campañas educativas y la disponibilidad de opciones más seguras. Este enfoque reconoce que la nicotina en sí misma no es el principal problema, centrándose en reducir los riesgos asociados con el consumo de tabaco combustible.
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