El Gobierno irlandés está preparando una serie de medidas para prohibir la venta, fabricación e importación de vapes desechables, como parte de una iniciativa impulsada por el Ministro de Salud, Stephen Donnelly. Estas acciones buscan frenar el uso de estos dispositivos, especialmente entre los jóvenes.
Además de la prohibición, se prevé implementar restricciones en los colores y diseños tanto en los envases como en los propios dispositivos, con el objetivo de disminuir su atractivo para el público más joven. También se han señalado preocupaciones medioambientales y de salud pública en relación con la eliminación inadecuada de estos productos, que contienen baterías y otros materiales tóxicos que podrían liberar compuestos dañinos al medio ambiente.
Otro tema que se debate es el nivel de nicotina permitido en estos productos, que podría no ser eficaz como una herramienta para dejar de fumar. Cabe destacar que desde el año pasado ya está prohibida la venta de cigarrillos electrónicos y productos de vapeo a menores de 18 años en Irlanda.
PROTECCIÓN DE LA SALUD PÚBLICA
El Ministro de Estado de Salud Pública, Colm Burke, destacó que las nuevas regulaciones traerán restricciones significativas en la venta de estos productos, aunque el proceso será gradual. Burke también subrayó la importancia de regular el empaquetado y la exhibición de los vapes, además de imponer límites en la venta de dispositivos con sabores, con el fin de hacerlos menos atractivos.
El principal motivo detrás de estas medidas es la preocupación de que muchas personas que comienzan a usar vapes terminan fumando cigarrillos convencionales. Irlanda se une así a otros países europeos que están tomando medidas para regular el uso de productos de inhalación de nicotina, en respuesta al creciente número de usuarios.
Esta regulación sigue la línea de anteriores medidas en Irlanda, como la prohibición de fumar, en un esfuerzo por proteger la salud pública.
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