A pesar de la prohibición que entró en vigor el 1 de junio, los vapes y cigarrillos electrónicos desechables con nicotina siguen disponibles en el mercado británico. Una investigación reciente muestra que casi una cuarta parte de los minoristas visitados continúa ofreciendo estos productos, lo que confirma las advertencias de varios expertos sobre la dificultad de aplicar la nueva normativa.
El estudio fue realizado por Haypp, un minorista en línea de productos de nicotina, que desplegó compradores encubiertos en 48 tiendas de nueve ciudades entre el 2 y el 6 de junio. Los locales inspeccionados incluían tiendas especializadas en vapeo, grandes superficies y pequeños comercios de barrio. Glasgow y Londres resultaron ser las ciudades con mayor número de establecimientos que aún venden los dispositivos prohibidos. En Birmingham, incluso una cadena nacional de conveniencia facilitó la compra a uno de los investigadores.
Según Haypp, la magnitud del incumplimiento podría ser mayor de lo detectado, ya que el estudio no contempló canales de venta ilícitos por fuera de los puntos de venta físicos. La empresa había realizado una encuesta previa en 2024 que revelaba un desconocimiento generalizado sobre la prohibición y las alternativas disponibles, lo que motivó este nuevo trabajo.
LOS DOS FRENTES
Markus Lindbald, responsable de Asuntos Legales y Externos de Haypp, señaló que la regulación debería ir acompañada de recursos y mecanismos claros de aplicación. También describió prácticas observadas en los comercios que buscan evadir la norma, como aceptar solo efectivo, no entregar recibos o vender productos en paquetes múltiples. La compañía argumenta además que la venta de desechables ilegales constituye una competencia desleal frente a los minoristas que cumplen la normativa.
Otras empresas del sector coinciden. David Donaghy, director de marketing de Riot, sostuvo que la persistencia de las ventas de desechables contradice los objetivos de la prohibición y frena el tránsito hacia alternativas de menor impacto.
El gobierno británico justificó la medida en dos frentes: el aumento del consumo juvenil y las preocupaciones ambientales. Sin embargo, defensores de la reducción de daños en el tabaquismo habían advertido que los desechables cumplían un rol importante como opción de bajo costo y fácil acceso para quienes buscan dejar de fumar, en particular entre poblaciones más vulnerables.
EFECTOS REALES DE LA PROHIBICIÓN
Algunos consumidores también señalan dificultades en la transición. Un usuario entrevistado reconoció haber almacenado productos antes de la entrada en vigor de la prohibición y, posteriormente, haber adquirido un dispositivo recargable. Sin embargo, afirmó que en su comercio habitual no encontró cápsulas de recambio, por lo que planea desecharlo y adquirir otro.
Diversos análisis apuntan a que la demanda de desechables se mantiene alta. Una encuesta de la Federación Escocesa de Grestes reveló que el 31% de los minoristas recibe solicitudes de estos productos diariamente y el 18% de manera semanal. La organización atribuye esta situación a la falta de información pública y a la confusión sobre el paso a dispositivos recargables.
Investigadores como Clive Bates, consultor en políticas de reducción de daños, señalan que aún es temprano para medir los efectos reales de la prohibición. No obstante, advierten que la medida afecta a unos 2,6 millones de adultos que habían adoptado los desechables como sustituto del tabaco y que, como se había anticipado, el comercio ilegal probablemente se expanda en ausencia de una aplicación estricta.
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