El plan del gobierno australiano para limitar la venta de vapes de nicotina a farmacias, bajo prescripción médica, está colapsando. La mayoría de las farmacias se niega a vender estos productos, lo que pone en jaque una estrategia diseñada como medida de salud pública.
Según el medio A.L.I.V.E, el 75% de las farmacias no ofrece ningún tipo de vape, y solo una minoría —alrededor del 18%— está dispuesta a encargarlos bajo demanda. En total, apenas el 26% tiene alguna variedad disponible en stock, y aun así, la oferta es escasa: solo 40 productos diferentes, en su mayoría de un puñado de marcas.
De hecho, casi la mitad de los vapes disponibles provienen de grandes compañías tabacaleras, lo que genera críticas por la aparente contradicción entre el discurso oficial contra la industria del tabaco y la realidad del mercado regulado.
El modelo, impulsado como una vía para facilitar a los fumadores adultos el acceso a alternativas menos dañinas, está lejos de cumplir su objetivo. Muchos establecimientos se muestran reacios a participar, citando motivos que van desde el exceso de burocracia hasta preocupaciones éticas y de imagen pública.
UNA CADENA DE SUMINISTRO SIN CONTROLES
Pippa Starr, defensora de la reducción de daños por tabaquismo, fue contundente: “Esto no es una estrategia de salud, es un fracaso de política pública. Se restringen las alternativas más seguras, pero ni siquiera se garantiza su disponibilidad”. Según Starr, la negativa de las farmacias a involucrarse envía un mensaje claro de rechazo al sistema actual.
En contraste con los vapes, los cigarrillos tradicionales siguen siendo fácilmente accesibles en comercios comunes, una paradoja que pone en evidencia las inconsistencias de la política sanitaria australiana en esta materia.
Mientras tanto, con el acceso legal casi paralizado, cada vez más consumidores recurren al mercado negro. Esta tendencia alimenta una cadena de suministro sin controles de calidad, sin restricciones de edad ni protección al consumidor, lo que podría agravar aún más los problemas de salud pública que se pretendían evitar.
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