La drástica disminución del tabaquismo en Suecia, que atrajo atención internacional el año pasado, parece haber inspirado a Noruega, que está avanzando hacia un futuro libre de humo. Esto se debe gracias al creciente uso del snus como alternativa al cigarrillo.
Este fenómeno ha sido analizado en un reciente informe elaborado por el Global State of Tobacco Harm Reduction (GSTHR). En él, se destaca cómo este cambio liderado por los consumidores podría reducir significativamente los daños asociados al tabaco. El tabaquismo en Noruega causó una de cada cinco muertes prematuras antes de los 70 años en 2015.
MEDIDAS PIONERAS
Desde la implementación de la Ley del Tabaco en 1975, Noruega adoptó medidas pioneras para controlar el tabaquismo, situándose entre los países europeos con las políticas más estrictas en esta materia. Aunque la prevalencia del tabaquismo ya mostraba una tendencia descendente, las últimas dos décadas han marcado una aceleración notable en esta caída. Asimismo, ha coincidido con un aumento en el uso de snus, un producto de tabaco oral que, según GSTHR, presenta un riesgo significativamente menor en comparación con el consumo de cigarrillos.
Los datos oficiales reflejan la transformación. En 2005, el 25% de la población noruega entre 16 y 74 años fumaba a diario, mientras que solo el 5% utilizaba snus. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, el tabaquismo diario alcanzaba el 24%. Sin embargo, para 2023, las cifras muestran que solo el 7% de los adultos y el 3% de los jóvenes fumaban a diario, mientras que el uso de snus se elevó al 16% entre los adultos, más del doble que el consumo de cigarrillos.
MENOR IMPACTO EN LA SALUD
El snus se ha consolidado como una opción para quienes buscan abandonar el tabaco tradicional. Proporciona niveles similares de nicotina pero con un menor impacto en la salud. Según el informe de GSTHR, el snus no solo ha ayudado a los fumadores a cambiar a una alternativa menos nociva, sino que también podría estar contribuyendo a una reducción en el inicio del tabaquismo entre los jóvenes, particularmente entre los hombres.
A pesar de estos resultados, el perfil de riesgo más bajo del snus no ha sido ampliamente difundido. La publicidad de este producto está prohibida, y las autoridades sanitarias noruegas no han respaldado oficialmente su uso como herramienta de reducción de daños. El gobierno sigue centrado en la creación de una «sociedad libre de tabaco», aplicando políticas uniformes a todos los productos de tabaco sin considerar sus riesgos relativos.
David MacKintosh, director de K·A·C y responsable del proyecto GSTHR, destaca que la experiencia de Noruega muestra que el modelo de Suecia no es único. En ambos países, los consumidores han impulsado el cambio hacia alternativas menos perjudiciales sin apoyo oficial. MacKintosh subraya que una estrategia integrada que combine la reducción de daños con políticas públicas podría potenciar aún más los logros alcanzados.
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