El reciente informe del Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la salud ha generado críticas por su postura negativa hacia el vapeo y otros productos de nicotina de riesgo reducido, que son reconocidos por su potencial para disminuir las tasas de tabaquismo. A pesar de que la reducción de daños es un principio clave en varias áreas de la salud pública de la ONU, como en el caso del consumo de drogas, esta estrategia parece estar siendo ignorada en relación con el tabaquismo, según expertos de la Coalición de Defensores de la Reducción de Daños del Tabaco en Asia-Pacífico (CAPHRA).
La CAPHRA, que agrupa a defensores de la reducción de daños del tabaco en la región, sostiene que el informe podría poner en peligro a millones de fumadores que buscan alternativas más seguras, como el vapeo, y describe el informe como un retroceso en la lucha contra las muertes por tabaquismo. Nancy Loucas, Coordinadora Ejecutiva de CAPHRA, destacó que al condenar el uso de estos productos, la ONU está perpetuando la exposición de los fumadores a sustancias tóxicas presentes en el humo del cigarrillo.
OPCIONES SEGURAS
Entre las principales críticas que se le hacen al informe, destacan el rechazo de las estrategias de reducción de daños, la desconsideración de los derechos de los fumadores, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, y la tergiversación de la evidencia científica que respalda el uso del vapeo como una herramienta efectiva para dejar de fumar. También se han señalado preocupaciones sobre derechos humanos, pues las restricciones a productos menos dañinos limitan la libertad de los adultos de elegir opciones más seguras.
Organizaciones como la Alianza Mundial de Vaperes (WVA) han señalado que la reducción de daños debería ser parte integral de las políticas de control del tabaco. La WVA subraya que en países como Suecia, el Reino Unido y Japón, donde se han adoptado alternativas como el vapeo y productos de tabaco calentado, las tasas de tabaquismo han disminuido considerablemente. En el Reino Unido, por ejemplo, las tasas de fumadores han bajado más de un 29 % en la última década, gracias en parte al aumento del uso del vapeo como una opción menos dañina. Del mismo modo, Japón ha experimentado una reducción del 43 % en las ventas de cigarrillos desde la introducción de productos de tabaco calentado.
DISMINUYEN LAS TASAS DE TABAQUISMO
No obstante, en algunos países donde las restricciones son más severas, como Australia, las tasas de tabaquismo no han disminuido al mismo ritmo. Las prohibiciones de productos de vapeo o de sabores, como en San Francisco y Massachusetts, han tenido efectos adversos, como el aumento de las tasas de tabaquismo juvenil y el acceso a productos del mercado negro, lo que refleja las complicaciones que pueden surgir de regulaciones demasiado estrictas.
La experiencia de países como Suecia, que podría convertirse en la primera nación libre de humo, demuestra que las políticas de reducción de daños que incluyen el acceso a productos de riesgo reducido, junto con educación y regulaciones adecuadas, son fundamentales para combatir el tabaquismo. Estudios recientes, como la Revisión Cochrane de 2022, confirman que el vapeo es más efectivo que otros métodos tradicionales para dejar de fumar, como los parches y los chicles de nicotina.
Por ello, los defensores de la reducción de daños, como la CAPHRA y la WVA, instan a la ONU y la OMS a reconsiderar su postura y adoptar políticas pragmáticas que permitan a los fumadores acceder a opciones menos perjudiciales. Estas organizaciones señalan que garantizar el acceso a alternativas más seguras no solo contribuye a mejorar la salud pública, sino que también respeta el derecho de las personas a tomar decisiones informadas sobre su salud.
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