Una versión preliminar de la revisión de la Directiva de Fiscalidad del Tabaco de la Unión Europea (TED), difundida durante la presidencia chipriota del Consejo, ha reabierto el debate sobre el enfoque comunitario en materia de impuestos al tabaco y productos de nicotina. El documento introduce ajustes respecto a la propuesta presentada por la Comisión Europea en 2024, aunque conserva el objetivo de reducir las diferencias fiscales entre los productos tradicionales y las alternativas sin combustión.
El borrador establece como uno de sus fines evitar lo que denomina “sustitución impulsada por impuestos” entre productos con nicotina. Esta formulación ha generado reacciones entre organizaciones y expertos que trabajan en políticas de reducción de daños, quienes señalan que el cambio de los cigarrillos hacia productos sin combustión es un elemento clave en la disminución del consumo de tabaco convencional.
Según el texto filtrado, los impuestos especiales mínimos sobre los cigarrillos y el tabaco de liar se fijarían en 200 euros por cada 1.000 cigarrillos o por kilogramo, una cifra inferior a la planteada inicialmente por la Comisión, con entrada en vigor prevista para 2032. En el caso del tabaco calentado, las tasas propuestas también serían más bajas que las contempladas en la versión original.
POLÍTICAS DE REDUCCIÓN DE DAÑOS
Los líquidos para vapeo quedarían sujetos a un impuesto uniforme de 0,20 euros por mililitro. Las bolsas de nicotina, por su parte, continuarían gravadas mediante un impuesto equivalente al 50% del precio de venta al público. Este esquema mantiene una carga fiscal elevada para estos productos en relación con otros formatos.
Diversas organizaciones que promueven políticas de reducción de daños han señalado que esta estructura impositiva reduce el incentivo económico para abandonar el consumo de cigarrillos. Estas entidades citan estudios realizados por organismos como Public Health England y la Colaboración Cochrane, que concluyen que los productos sin combustión exponen a los usuarios a niveles significativamente menores de sustancias tóxicas en comparación con el tabaco tradicional y pueden facilitar el abandono del hábito de fumar.
Algunos Estados miembros han expresado reservas ante la propuesta. Países como Suecia, Grecia y la República Checa han aplicado políticas nacionales que mantienen diferencias de precios amplias entre los cigarrillos y las alternativas de menor riesgo. En estos casos, los datos oficiales muestran descensos sostenidos en la prevalencia del tabaquismo durante los últimos años.
La discusión europea se enmarca en un contexto internacional más amplio. Experiencias en países como Nueva Zelanda y Japón indican una reducción del consumo de cigarrillos tras la regulación y disponibilidad de productos alternativos. En contraste, en otros Estados con prohibiciones estrictas o cargas fiscales elevadas sobre estas opciones, como Australia o India, las tasas de tabaquismo han mostrado estancamientos o incrementos.
LA TRANSICIÓN DE LOS FUMADORES
Un informe comparativo publicado recientemente por la iniciativa Smokefree Sweden analizó la evolución del tabaquismo en Suecia y Argentina. El estudio señala que Suecia ha reducido el consumo diario de cigarrillos a poco más del 5% tras más de una década de permitir y regular productos como el snus, las bolsas de nicotina y el vapeo. En paralelo, el país presenta tasas de cáncer de pulmón inferiores a la media europea.
En el caso argentino, el informe identifica un aumento reciente del tabaquismo, pese a la existencia de políticas tradicionales de control del tabaco. El documento vincula esta tendencia a la prohibición del vapeo y del tabaco calentado, lo que, según los autores, ha limitado las opciones disponibles para los fumadores adultos.
El mismo estudio destaca el papel de las bolsas de nicotina en la transición de fumadores hacia productos sin combustión en Suecia. Encuestas incluidas en el informe muestran que una parte de los exfumadores considera estas alternativas más prácticas que otros métodos de cesación, especialmente entre mujeres.
En el ámbito institucional europeo, el debate se ha intensificado tras la presentación de un borrador de opinión del Parlamento Europeo sobre el Plan de Salud Cardiovascular de la UE. El documento propone una regulación uniforme para todos los productos con nicotina, incluyendo impuestos elevados, restricciones de sabores y límites estrictos de concentración, equiparándolos al tabaco combustible.
REVISIÓN DEL BORRADOR ACTUAL
Representantes de organizaciones de consumidores y reducción de daños han advertido que este enfoque podría favorecer el retorno al consumo de cigarrillos y el crecimiento de mercados no regulados. Estas preocupaciones se ven reforzadas por referencias internas del Consejo de la UE que reconocen que la revisión fiscal busca limitar la sustitución de los cigarrillos por otros productos.
La polémica se amplió tras una respuesta escrita del comisario europeo Olivér Várhelyi, en la que afirmó que los productos de nicotina sin combustión no reducen los riesgos para la salud en comparación con fumar. Esta declaración contrasta con evaluaciones realizadas por agencias sanitarias y revisiones científicas internacionales.
Ante este escenario, varias organizaciones han solicitado a los Estados miembros que revisen el actual borrador de la directiva y consideren un sistema fiscal basado en el nivel de riesgo sanitario de cada producto. La propuesta plantea impuestos más bajos para las alternativas sin combustión y una carga mayor para los cigarrillos.
El debate sobre la fiscalidad del tabaco en la Unión Europea continúa mientras los Estados miembros analizan el texto. La decisión final determinará el papel que jugarán los incentivos económicos en la transición del consumo de cigarrillos hacia otras formas de nicotina reguladas en el mercado europeo.
y luego