La Comisión Europea recibió más de 80.000 aportaciones en menos de un mes después de solicitar comentarios sobre la Directiva sobre los Productos del Tabaco (TPD) y la Directiva sobre la Publicidad del Tabaco (TAD).
Un análisis de algunas de las contribuciones realizado por TobaccoIntelligence mostró la existencia de diversas propuestas sobre la futura orientación de la regulación del tabaco en la Unión Europea.
Muchas de las aportaciones se opusieron a nuevas restricciones sobre los productos con nicotina, defendiendo enfoques basados en la reducción de daños, la libertad de elección de los consumidores adultos y una fiscalidad proporcionada. También advirtieron sobre posibles efectos negativos para los minoristas y sobre el aumento del comercio ilícito.
Sin embargo, otras contribuciones respaldaron medidas más estrictas, como restricciones a los aromas, ampliación de las prohibiciones de fumar y controles más rigurosos sobre los productos desechables.
Algunos participantes argumentaron que unos límites demasiado restrictivos para la nicotina podrían empujar a los consumidores hacia mercados transfronterizos, mientras que otras aportaciones expresaron preocupación por el impacto económico de una regulación más severa sobre los minoristas y las regiones productoras de tabaco.
Algunos también cuestionaron el marco analítico de la Comisión, al considerar que podría no haber tenido plenamente en cuenta las diferencias económicas entre los Estados miembros ni el posible efecto de la fiscalidad sobre el comercio ilícito.
RECABAR LA OPINIÓN DE TODAS LAS PARTES
Por su parte, organizaciones de salud pública y medioambientales solicitaron una regulación más estricta, en línea con el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Por ejemplo, la coalición francesa de organizaciones no gubernamentales (ONG) Filter the Future presentó una contribución técnica en la que solicitaba que los filtros de cigarrillos que contienen acetato de celulosa fueran considerados residuos peligrosos en virtud de la legislación europea vigente, citando la contaminación por plásticos y la contaminación del agua como motivos de preocupación.
Algunos perfiles registrados como ciudadanos europeos particulares presentaron muchas de las contribuciones. Otras reflejaron las inquietudes de diferentes sectores interesados, como los minoristas y el sector agrícola. Una proporción significativa de las aportaciones analizadas procedía de España.
La Comisión lanzó una consulta pública y una convocatoria de pruebas a mediados de mayo, como parte del proceso de revisión de la TPD y la TAD.
«Estas actividades de consulta tienen como objetivo recabar la opinión de todas las partes interesadas pertinentes, brindándoles la oportunidad de expresar su opinión sobre las normas actuales y sugerir posibles modificaciones», señaló la Comisión.
La convocatoria de pruebas concluyó el 15 de junio, pero la consulta pública permanecerá abierta hasta el 14 de agosto y puede consultarse en aquí.
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