En febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemoró dos décadas desde la firma de la Convención Marco para el Control del Tabaco (CMCT). Este tratado, adoptado en 2003 y ratificado por 183 países, fue presentado como un hito en la lucha contra el tabaquismo. Sin embargo, tras 20 años de vigencia, los resultados están lejos de ser satisfactorios, y expertos cuestionan su efectividad real.
UNA REDUCCIÓN INSUCIFIENTE
El objetivo principal de la CMCT era disminuir el impacto del tabaco en la salud pública. Aunque la tasa de fumadores ha caído levemente en porcentaje, la cifra absoluta de consumidores de tabaco sigue en torno a los 1.300 millones, según datos de la OMS. Para muchos críticos, esta disminución es menor a la esperada y se aleja de las promesas iniciales del tratado.
A pesar de ello, la OMS sigue defendiendo la CMCT, destacando el número de personas que ahora viven bajo regulaciones más estrictas contra el tabaco. Sin embargo, este criterio de éxito ha sido cuestionado, ya que la aplicación de políticas restrictivas no se ha traducido en una reducción significativa del consumo a nivel global.
FALTA DE ADAPTACIÓN
Un aspecto clave en las críticas hacia la CMCT es su rigidez. A pesar de que el texto original del tratado reconocía la importancia de la reducción de daños, la OMS ha adoptado una postura inflexible contra alternativas de nicotina consideradas menos perjudiciales, como los cigarrillos electrónicos y los productos de tabaco sin combustión.
Estudios en publicaciones como el British Medical Journal y The Lancet han indicado que estos productos pueden desempeñar un papel en la reducción del consumo de cigarrillos tradicionales. Sin embargo, en lugar de explorar estas opciones, la OMS ha mantenido una campaña de rechazo, incluso llegando a afirmar que los cigarrillos electrónicos están «diseñados para matar», declaración que expertos han calificado de alarmista y sin respaldo suficiente en la evidencia científica.
FALTA DE TRANSPARENCIA
Otro punto de preocupación es la falta de apertura en las discusiones sobre políticas de control del tabaco. La aplicación del Artículo 5.3 de la CMCT, diseñado originalmente para evitar la injerencia de la industria tabacalera, se ha utilizado para marginar a voces críticas, incluidos científicos independientes y defensores de la reducción de daños. Además, las reuniones clave de la Conferencia de las Partes (COP) se realizan a puerta cerrada, excluyendo a medios de comunicación y al público en general.
A medida que la OMS celebra los 20 años de la CMCT, las críticas siguen acumulándose. Mientras algunos gobiernos han adoptado estrategias de reducción de daños con éxito, la OMS persiste en un enfoque que muchos consideran obsoleto. La discusión sobre cómo modernizar las políticas de control del tabaco sigue abierta, pero hasta que la OMS reconsidere su postura, el futuro de la lucha contra el tabaquismo podría seguir marcado por oportunidades perdidas y resultados insatisfactorios.
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